Le di las nalgas al capitalismo

Diario observo su recorrido hacia el trabajo, toma un camión, cruza un amplio puente peatonal y camina otras tres calles, son las 7:45 am y sabe que se está dirigiendo al mismo infierno de todos los días disfrazado de “área operativa”, ahí sentirá la asfixiante monotonía de hacer entre 100 y 200 llamadas a personas que lo último que quieren son los servicios que este pendejo otorga a través de la tarjeta credomatic, la cual cuenta con anualidad 0, digo, por si les interesa.

Llega el día 20, hace fila entre hora y hora treinta para recibir su pago: un mil y un par de cientos más, sale victorioso y piensa en cuál será su nueva adquisición, pasa por una puerta que tiene un espejo y se ve, es… ¿soy yo?

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Sí, le di las nalgas al capitalismo, fui esclavo del ambicioso burgués. Me siento como el personaje de Ibargüengoitia en La ley de Herodes, cuando se doblega ante el imperialismo yaqui y deja que le metan dos dedos por el recto.

Pero, ¿saben qué?, no me siento tan culpable, y con el perdón de mis amigos con afanes comunistas, es la verdad, no es la gran cosa. Desde que nacemos le damos no solo el trasero sino que el cuerpo entero y hasta el alma a este (hay que decirlo) pinche sistema. Cuando de niños nos compraban juguetes, ¿me van a decir que la mayoría no eran mattel o chinos?, al ir por una coca, al comprar videojuegos, ropa. Somos y seremos parte de; eso lo pude analizar más a fondo cunado mi primo/amigo me ayudó a entender el mensaje de la naranja mecánica: no importa lo que hagas, siempre estás a merced del sistema.

Sí sí, ya estoy escuchando a cierta maestra mía diciéndome: “no es cierto, del capitalismo sí se puede salir.”, mire profa, no digo que sea imposible, se podrá salir en cierta medida, pero nunca totalmente, y si no me cree, pregúnteselo usted misma a su camioneta 2013…

Es obvio que la supremacía del fuerte afecta al débil, la pregunta es: ¿hasta cuándo nos cansaremos de ser los débiles?

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Pasen a ver el contenido de Brenda ReT, les encantará. Un abrazo. 🙂

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