Átomos

Da la casualidad de que justo hoy ( jueves en semana de exámenes) este blog cumple 6 meses y aunque yo  he estado colaborado durante menos tiempo  es motivo de celebrarse. Por eso hoy todos los aquí implicados les compartiremos algo.

En mi caso les dejo un texto cortito, esperando que mis delirios les agraden. No olviden estar pendientes hoy y leer las próximas entradas.

Nosotros apreciamos mucho el tiempo que se toman para pasar por aquí y leernos, ojalá sigan leyéndonos por mucho mucho tiempo.


El aire se disuelve y ocupa el espacio entre las enormes columnas, enfriando la gran bóveda celeste que me recorre la piel y activa cada poro de mi ser. Pero las estrellas no son planetas ni las columnas están construidas, los laberintos internos son proyectados por mis recuerdos y la adictiva avispa en mi vena.

Comienzo a explotar, vuelan mis moléculas y de ellas los átomos, me simplifico, elementos individuales que se dispersan en armonía. Un átomo cada siglo y me aterroriza el sentimiento básico y puro que me deja. El frío actúa como catalizador de la reacción ultima, destilarme con cerveza sería buena idea, ya que siempre es buena idea.

Líneas que no son líneas forman los edificios, bailan, titilan a mi alrededor; mis formas también bailan, se acompañan y funden con el todo. Los mosaicos de mi piel desdibujan figuras alternas.

Me pierdo capa por capa, como al cortar mal una hortaliza, las capas externas vuelan rápido,  entonces dejo de ser bufón en la corte y filosofo en Alejandria, ya no soy dictador, ni feudal, no soy progenitor, no soy esclavo, ni soy oveja negra.

Irreconocible quedo en una mezcla de agua y sal. Escucho sonidos distantes de enlaces formándose, se pasean lejanos sin detenerse a mirarme van debajo de las formas claras, redondas y luminosas con el estrépito del conjunto reaccionando entre si, palabras, palabras, palabras.

El dolor comienza y me tira de un golpe, siento arcadas que me dejan el estomago pasmado. Demasiado veneno de avispa se escurre por las por mi brazo.

No escucho, no veo, no siento, porque la soledad se esconde debajo de mis uñas:”Amada mía, mis años te he dado, no mueras ahora dejando el vacío que tú misma has cavado” pierdo los brazos tiernos y las palabras cálidas de las excepciones de mi oscuridad. Recuerdos

Pierdo la movilidad, me extingo, ahora me disuelvo con el aire; no creo, no opino, no siento, ni existo. Soy un átomo, con el aire formo enlaces y los deshago moviéndome sin parar en el espacio libre entre los grandes pilares. Sin más conciencia que la carga eléctrica.

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