El principito

Novela corta publicada en septiembre de 1943, de la autoría del gran Antonie de Saint-Exupéry, nos relata con genialidad una historia emocionante que a consecuencia de su extensión lleva un buen ritmo, nos produce que nunca perdamos el interés por los personajes, a pesar de no tener una participación tan extensa todos tienen un momento memorable; es eso lo que los convierte en relevantes en la historia: están bien logrados y desarrollados, para nada son genéricos sino que su rol está bien justificado.

La narración del libro es destacable, ya que sin importar las limitaciones de ser una narración interna Saint-Exupéry sabe explotar bien sus beneficios de narrador omnisciente de una manera poco usual, dándonos una serie de sucesos en forma de analepsis (flashbacks) que nos sirven para fortalecer los antecedentes del relato que al mismo tiempo se van entretejiendo con la misma historia que comenzó a contarnos desde el inicio sin tener problema alguno con la continuidad de la línea temporal.


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La esencia de nuestro protagonista es la sencillez con la que afronta los sucesos que se le van presentando y la inocencia con la que trata diversos temas sociales de manera efectiva sin caer en la retórica discursiva a la que nos hemos mal acostumbrado. No sólo la sencillez del personaje para afrontar lo que sucede con él (en la trama) es algo fresco, también lo es que desde ese punto parte para dar un recorrido acompañado con su franqueza y complementado con su inocencia a la crítica social del siglo XX que incluso llega hasta nuestros días; creando la ilusión de ser una obra atemporal, tan exquisita y disfrutable como un buen vino añejo.

La temática que aquí se nos presenta, aunque si bien es muy recurrente en la literatura, es bien utilizada por el autor; incluso redefine conceptos universales como lo son el amor y la amistad, que nos ayudan a dar un final digno de esta creación literaria además de un sentido a la trama que nos deja con el mensaje de que nunca hay que dejar de ser niños porque solo los niños son capaces de ilusionarse y sorprenderse constantemente con lo que ven y sienten todos los días.

 

 

 

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