Entrevista a Aura Xilonen

Por Óscar Alarcón García*

No es difícil ser escritora. Es difícil tener 20 años en un mundo de escritores, creo que eso es porque te empiezan a tirar piedras.

 Abril de 2016

El 13 de julio de 2015 se dio a conocer que Aura Xilonen Arroyo era la ganadora del Primer Premio de Novela Mauricio Achar. Cabe recordar que Mauricio Achar es el fundador de las librerías Gandhi. A propósito de ello, en algunas ocasiones en las que tomé café con el fotógrafo Pascual Borzelli Iglesias quedábamos de vernos en la librería de Miguel Ángel de Quevedo, en el D. F. ¿En cuál de las dos Gandhi que están en Quevedo?, le preguntaba a Pascual. Te estoy diciendo que en la Gandhi de Quevedo, ahí sólo hay una librería y cafetería, la que está en frente es una franquicia a la que yo no entro, me respondía el fotógrafo.

El jurado estuvo integrado por Cristina Rivera-Garza, Julián Herbert, Emiliano Monge y Jorge Lebedev. La novela, cuyo título era Historia de un campeón latino en Estados Unidos, se presentó en la Feria del Libro de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en mayo de 2016. El título había cambiado por Campeón Gabacho. Ana María Huerta Jaramillo, directora de Fomento Editorial BUAP, y Ricardo Cartas, coordinador de Radio BUAP, estuvieron en la mesa de presentación con Aura Xilonen. La sorpresa se hizo doble para mí cuando Cartas me dijo que Aura tenía 20 años y que además era estudiante de la Licenciatura en Cine de la BUAP.

Le escribí a Xilonen para concertar una cita para la entrevista. Hola, Aura, ¿tienes algún día de la semana libre?, le pregunté. Tardó un día en contestar y cuando lo hizo me dijo: Salvo el viernes que presento mi novela en la prepa Emiliano Zapata, todos los demás días los tengo semilibres, ah y dime Xilo, en vez de Aura porque así me siento muy Fuentes, y además así me dicen todos mis amigos.

Óscar Alarcón. En Campeón Gabacho leemos una crítica a la postura de algunos escritores, una crítica al ego y al culto a la personalidad, ¿tienes una idea personal de cuál debe ser el papel social del escritor?

Aura Xilonen. Si cada uno es diferente, creo que hay muchos papeles.

En serio creo que deben escribir porque les gusta y por amor, porque es lo que quieren hacer en toda su vida, aunque no les genere recurso económico, de eso van a vivir o de eso quieren vivir para decir: “yo vivo de la escritura, quizá no como de eso pero lo hago. Vivo porque en mi ser estoy feliz, estoy consciente de todo lo que paso al papel”, y si lo hacen bien se refleja en el libro.

Por eso estos libros en los que te ocurre “¡ay, ya ciérralo porque ya no lo aguanto!”, tal vez no lo hicieron con esta pasión, con esa dedicación de un escritor. Por eso critico mucho a los poetas porque escriben cualquier cosa y piensan que es arte. Y ni siquiera le dan vuelta en sus cabezas para decir “¿sí significará esto?, ¿o es otra cosa?, ¿o cómo lo tomaría?”, porque para mí el arte puede ser un albur bien construido. No necesariamente tiene que llevar palabras monumentales y que nadie te va a entender.

Por eso yo admiro mucho a Juan Rulfo porque hace poesía en sus libros. Pedro Páramo es un poema completo. La novela está llena de cosas que te hacen imaginar mundos o espacios completamente diferentes, es como ver un vaso de agua desde otra perspectiva que uno como persona puede decir “ah, claro, es un vaso que tiene agua y está fría”, ¡uta! El vaso puede ser una nube que cayó desde el espacio y te la estás tomando y necesitas vivir del espacio. Eso es lo que me gusta de los escritores y lo que les aplaudo. Porque no siempre —por más lindas que sean las palabras— te van a reflejar ese sentimiento si no las pones en el orden correcto o con la intención adecuada.


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CC (by ) | Actualmente está catalogada como una de las autoras jóvenes con mayor importancia en las letras mexicanas.

Creo que en México la situación política es muy deshonesta, es desagradable, no sólo para nosotros sino para el mundo, porque nos ven como la peor cosa, justamente por eso: porque tenemos malos gobernantes.


ÓA. ¿Consideras que los escritores deben de tener una postura política?

AX. Por supuesto. Todos la tienen. Deben de ser súper abiertos.

En mi caso, estoy de acuerdo en que toda la vida estuvimos en la izquierda, por mi familia y todo eso, pero tampoco me cierro. Cada uno tiene su postura política. Puedo estar en contra de muchas posturas de la izquierda pero a la vez puedo apoyar muchísimas cosas. Y de las de derecha también digo “bueno, sí está mal pero tal vez lo hace para salvarse el pellejo”, y creo que como persona nacemos egoístas desde el momento en el que lloramos para pedirle leche a nuestra mamá, o algo así.

Nuestras posturas políticas dependen de cómo nos criaron. Todo depende de la crianza. Yo hubiese podido ser otra persona si hubiese tenido otros padres o hubiera estado con mi familia paterna por ejemplo. La familia de aquí, de Puebla, son todos artistas y locos, y la paterna son de los tipos persignados, con empresas y cosas así. Todo depende del contexto en el que se esté criando porque justo eso es lo que vas a reflejar en lo que hagas…

Hasta en la química, si tú piensas que está mal duplicar a alguien, pues no lo vas a hacer, porque así te criaron y te dijeron que una persona es un ser especial y único. No sé qué postura deban tomar los escritores. Yo sí me abro a todo.

ÓA. ¿Y la tuya cuál es?

AX. La mía es la que me guste. Lo que veo que el ser humano hace bien eso es lo que voy a seguir, porque si algo no me parece o pienso que está mal, aunque el 90% de las personas digan que está bien no lo voy a seguir nomás por ir con el rebaño. Creo que todos deberíamos ser de diferentes colores, no sólo de uno.

Yo acepto todas las críticas. Voltaire dijo “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”, puedo estar en tu contra pero tienes todo el derecho de decirlo, y lo voy a aceptar.

 

ÓA. Campeón Gabacho es una construcción monumental de lenguaje, sin embargo si no sabes leer no te va a llegar el libro, ¿la literatura, al igual que otras artes, sigue siendo para las élites?

AX. No, no, no, ¿cómo crees? Yo defiendo que un niño lea cualquier cosa y con el tiempo empiece con los grandes escritores.

ÓA. ¿Y si no sabe leer?

AX. Debe empezar por algo que le atraiga. En muchas entrevistas han dicho “Se basa en Harry Potter”, y no. Lo que yo les digo es que yo empecé leyendo Harry Potter porque me atraía, porque me lo imaginaba, porque me encantaba toda la magia que creaba el libro. Pero después vas creciendo en mentalidad para leer otro tipo de cosas.

No sólo son novelas, cuentos o poesía, debes de leer cosas científicas, cosas de medicina. El periódico es fundamental para que uno como persona sepa cuál es su realidad y cuál es la realidad que puede crear como escritor.

Yo defiendo que los niños empiecen leyendo Crepúsculo, si quieren leerlo, que lo lean. Es un mamotreto, es una cosota gigante y ver a un niño leyéndolo en el autobús está muy cabrón. Recuerdo que eso empezó cuando yo iba en la secundaria, y veías a los niños leyéndolo. Y te da gusto, dices “¡ah no maaa, qué chido que estén agarrando libros!” porque no todo es celular y tecnología.

Estoy de acuerdo, no quiero decir que es malo porque hay una cantidad de información necesaria; que como seres humanos dentro de la época tecnológica necesitamos.

Los chavos ahorita están más vivos, quieren todo más rápido. Yo lo quiero más rápido. Quiero que se explique en chinga para acabar y pasar a otro tema. Entonces eso es lo que hemos ido dejando atrás: a los libros hay que darles el tiempo necesario no sólo para entenderlos sino para disfrutar con ellos. Y vivir con ellos la experiencia que el libro te va a dejar.

Las tecnologías hacen su parte pero la literatura también. Entonces si las unimos, creamos una atmósfera totalmente nueva, bonita y llena de chinchillas que te pueden decir muchísimas cosas.

 

ÓA. ¿La poesía sirve sólo para atrancar puertas?

AX. [Risas] No. Eso lo puse en la novela porque… ¡pinches poetas, son peores que los filósofos!

Disfruto la poesía pero hay veces que sí me quedo con cara de “qué quiso decir este wey”.

No, no sirve para eso. La poesía es un arte totalmente hermoso y con ello puedes enamorar, llorar, reír y se respeta. Hay a quienes les gusta muchísimo. Depende de tus gustos.

En mi caso, sí me gusta, he leído mucha poesía. Primero empezó por obligación de mi familia: “¡también debes de leer poesía!”, pero ya después le fui agarrando gusto. Al principio decía “no entiendo ni ‘j’ pero sigo leyendo”.

ÓA. Dentro de Campeón Gabacho aparecen muchas voces populares, ¿por qué es importante acercarse a estas voces, como la de los vendedores de camotes aquí en Puebla, de la misma forma que un filólogo se acerca al estudio de diversas lenguas?

AX. En 20 años nuestros nietos no sabrán ni qué cosa son los camoteros. Eso es algo que debemos dejar, si se puede visualmente que es lo que llama a todos —lo dejamos visualmente— pero si no, pues lo dejamos en las letras. Es importante.

A mí no me hubiese gustado nacer en un mundo en donde no conozco mis costumbres o mis tradiciones y que todos fuéramos totalmente igualitos. Acercándonos a un modelo norteamericano —que muchos lo ponen como un modelo “excelente”—. No los critico, tienen sus propias costumbres y creencias, pero no podemos ser ellos, por el simple hecho de existir en otro espacio, por tener otra lengua, por ser de una tonalidad de piel diferente. Y creo que esto ya no lo vemos así porque tenemos toda su carga y su peso en nosotros.

Yo no hice este libro como un tratado sociológico ni nada. Lo pensé porque a mí me gustaría leer algo así, me dije “si voy a escribir, voy a escribir algo que a mí me guste leer, si no, ¿pa’ qué? Ni lo voy a disfrutar”. Jamás quise hacer esto de “sólo las personas cultas van a poder entenderlo”, lo puede entender quien quiera y como sea, porque eso es lo padre que tiene mi libro.

ÓA. A mí me llama mucho la atención la sonoridad y la invención de las palabras. Es probable que hayas inventado palabras que no tienen un significado pero que suenan a otra palabra y de manera inmediata te construyes un concepto.

AX. Pues sí porque te vas a acordar de una abuela o de algo que leíste. Vas a decir “ah esto suena a bicho”, está súper bien porque aunque no sea eso y yo quise decir “sangre” —o lo que sea—, ¿por qué no? Los bichos también pueden estar con sangre. Todo nuestro mundo se relaciona. Puedes relacionar una piedra con una película, con una mesa, con algo.

Todo crece de la naturaleza. No nos damos cuenta de que a los que más apuntamos o a los que más segregamos son los que crean. Si no fuera por los campesinos no tendríamos comida y son a los que les decimos “indios”, pero ni somos indios para empezar. Son a los que tratamos como basura y son los que nos dan de comer, y nosotros ni nos damos cuenta.

Y por ese lado también están los migrantes, Liborio —el personaje principal de Campeón Gabacho— empieza a recoger algodón. Quería retratar a las personas que realmente hacen que nosotros podamos tener esta vida, donde estamos, donde nos echamos a dormir, así sea una madera o lo que sea pero la tenemos gracias a ellos.

Creo que son las personas más importantes del mundo porque sin ellos no lo lograríamos. No lograríamos sobrevivir… O quizá todos aprenderíamos a cosechar porque es algo que no lo hacemos. Y no sólo aquí en México, porque en Estados Unidos está repleto de campesinos mexicanos que los esclavizan, que les pagan una miseria con la cual apenas viven. ¡Y con lo de Donald Trump!, ya ni te digo porque está bien cabrón ese wey.


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CC (by) | Portada de la traducción al inglés.

A mí no me hubiese gustado nacer en un mundo en donde no conozco mis costumbres o mis tradiciones y que todos fuéramos totalmente igualitos. Acercándonos a un modelo norteamericano —que muchos lo ponen como un modelo “excelente”—.


ÓA. Siento que tu novela es muy ruidosa, y es en muy buenos términos que te lo digo, es una novela estruendosa, incluso cuando se lee en voz alta genera mucho ruido, ¿fue tu intención escribir una novela con un lenguaje tan festivo?

AX. Al principio empecé escribiendo con el lenguaje normal, entendible. No recuerdo cuál fue la primera frase que puse toda rara y mi mamá se cagó de risa —mis tíos también— y dije “sí, a huevo, es por ahí”, empecé a llenar la novela con este tipo de lenguaje. Para mí es algo maravilloso. Pero la intención jamás fue esa.

Te digo que ni siquiera pensaba que la iban a leer 10 personas. Yo pensaba en mi mamá, en mis tíos, mi abuelita y ya. Ni siquiera pensaba en que la leyera mi hermano porque está en el D. F.

Inició con la intención de crear algo. Un pasatiempo de no tener nada qué hacer en esas horas de escritura, así inició: “¿qué hago? Pues vamos a escribir un rato”.

No sé cómo son los demás escritores. Creo que algunos tienen así como “de 8 a 8 debo escribir, y de 8 a 9 voy a comer y voy a acabarlo en 3 meses”, pues no. Yo era de “hoy tengo ganas de escribir, ya se me ocurrió algo”, lo apuntaba en mi libreta. También recuerdo que a veces convivía con otras personas que tenían otra forma dialectal, y decían palabras graciosas. Les preguntaba algo… O algunas, porque otras me daba pena. Las anotaba y tengo muchas palabras que no puse… ¡Pero en la siguiente van a estar!

ÓA. Desafortunadamente estamos viviendo en un mundo ultraviolento, y en tu novela parece ser que los abrazos son ese último resquicio de afecto, ¿qué significado tienen los abrazos y el contacto físico?, ya que es contrastante porque Liborio golpea, y golpea muy fuerte pero por otra parte es muy afectivo, siempre está buscando un abrazo.

AX. Liborio es un niño inocente. Creo que eso quería transmitirlo desde el principio: la inocencia de la historia. El nombre Liborio lo saqué de mi abuelo, porque él se llamaba Liborio…

ÓA. Que significa “el que ama a los niños”.

AX. Exactamente. Si te das cuenta en la novela no pasa nada sexual, lo que se asemeja un poco es cuando está con la Señora Dobleú, cuando lo baña pero es más como un amor maternal: “ay mijo, la tienes bien grande” pero no es nada sexual, jamás se ve así. Y Liborio, al ser inocente y al no tener este amor en su infancia, a través de los abrazos, lo descubre.

Si te das cuenta en la novela todos los personajes ayudan a Liborio. Tienen sus cosas, el Chief lo trata con la punta del pie, pero sin el Chief no hubiera leído, sin el Chief no crece, sin el Chief no hubiera conocido el trabajo. Todos lo ayudan. Aireen le da los tenis, le da un sándwich. ¡Y Naomi!, que es la estrellita de la novela. Es la niña felicidad, la que va a traer esa luz al cuarto oscuro.

Todos quieren ayudar a Liborio, de diferentes formas porque no todos somos iguales y no todos ayudamos con la mano, a veces ayudamos con otra cosa. Tus papás cuando te dicen “¡no haces la tarea!” y te regañan, lo hacen porque te quieren y quieren que seas mejor persona, quieren que la hagas para tener un mejor promedio y salir adelante. Pero no lo tomamos en cuenta. Y lo que busca Liborio es el afecto que no tuvo cuando fue niño.

Los abrazos son fundamentales en la novela, ¿quién no quiere un abrazo en un día de soledad?, creo que todos, ¡aunque sea de tu almohada, de tu perro, pero lo quieres! Tu chamarra te puede abrazar perfectamente. Es algo hermoso.

La amistad también es el tema de la novela. No hay amor sin una amistad previa, aunque Aireen sea su enamorada, también es su amiga, puede confiar en ella, puede contarle cosas —aunque se desmaye cada vez que la ve—.


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CC (by) Foto tomada del portal milenio.com | La autora presentó su novela en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

No sólo son novelas, cuentos o poesía, debes de leer cosas científicas, cosas de medicina. El periódico es fundamental para que uno como persona sepa cuál es su realidad y cuál es la realidad que puede crear como escritor.


ÓA. Y entre ellos no hay una ruptura en la que terminen mal.

AX. No, no, no… Liborio es maduro y lo ve como una forma de “ok, no soy yo, pero no importa porque ella es mi amiga y la quiero, la cuido y la protejo”. Aireen piensa exactamente lo mismo, para ella Liborio es como su hermano, su persona ideal, para ir con ella a lo largo de su vida.

ÓA. Permíteme hacer una cita: “las groserías de los putos republicanos hijos de la chingada, paquidermos corta verijas. Ésas sí son groserías. Que vota por mí, que estarás mejor conmigo […] yo como hablo es una forma de decir las cosas con toda la foquin desnudez de las ideas, putito”, ¿para qué sirven los políticos?

AX. ¡Para nada! ¿Cuántos diputados se pelean entre ellos? Ya ni en el rebaño se pelean así.

Creo que en México la situación política es muy deshonesta, es desagradable, no sólo para nosotros sino para el mundo, porque nos ven como la peor cosa, justamente por eso: porque tenemos malos gobernantes.

Creo que con los Panamá Papers te das cuenta de la calidad de personas que para salvar su dinero lo están invirtiendo en empresas fantasma, ¿cómo se vive en una sociedad así? A nosotros sí nos piden pagar impuestos y ellos que ganan millones no pueden pagar sus impuestos. Prácticamente estamos pagando de lo que ellos viven. Y si la política en México sigue así —que creo que va a seguir— sólo un meteorito nos puede salvar de esto… O el Popocatépetl, que ya se está dando cuenta, nomás que haga erupción y a ver cómo nos la arreglamos, porque la política es una cosa horrible. Están todos coludidos: narcopolíticos.

Estamos como en las uñas del malo y no nos sacan de ahí, somos la mugre de sus uñas —ya ni siquiera sus uñas—, somos la mugre y ahí nos van a dejar hasta que algo le pase a ese malo. Todos coludidos, es una red interminable de personas corruptas, que si tú como persona abres la boca, te matan al día siguiente. Si eres uno o si son cien, te van a ir a matar.

En toda mi infancia anduve en marchas, fui a muchísimos mítines. ¿Te acuerdas cuando lo de Andrés Manuel que se quedaron un mes en el zócalo capitalino? Yo estuve ahí dos semanas. Estuvo súper padre. Yo me divertía mucho, era una niña, más o menos entendía la situación y me divertía.

Recuerdo que los de Oaxaca, que estaban al lado de los de Puebla, tenían un leoncito y lo sacábamos a pasear. Son experiencias maravillosas y además hice amistades grandiosas que sigo frecuentando.

A mí me encantaba ese lado bonito de la política: conocer gente y hacer relaciones pero tampoco estaba muy consciente de todo lo que vivíamos, porque dicen “hay 8 muertos al día en Puebla”, pero son 8 de los que nos enteramos porque quién sabe cuántos habrá realmente, que no sacan en televisión y radio por el miedo a que como pueblo hagamos algo. Pero si no los sacan y seguimos creyendo en las mentiras que nos dicen, no haremos nada por nosotros ni por el pueblo.

Creo que sí hay que concientizar y sensibilizar a las personas de la situación en la que nos encontramos, porque la neta es horrible tener amigas cuya amiga es la desaparecida de hace tres días, y andar compartiendo todos los días de “se perdió una chava en tal lugar, tomó un taxi y se perdió, encontraron a tal en el río”, es horrible hacer eso y peor cuando tienes conocidos en común porque los sientes más cerca. Y cada vez piensas que van a venir por ti.

A mí me da miedo salir a la calle. Salgo de la escuela a las 9 de la noche y mi familia “Xilo, por favor, consigue a alguien que te traiga”, no es posible vivir con este miedo de voltear cada 5 minutos para ver si alguien te viene persiguiendo. Eso es horrible.

ÓA. Y sin embargo en tu novela no está presente esa violencia tan fuerte.

AX. Sólo está presente la parte de lo que sufren los migrantes. Si sacaba todo lo de los narcos nunca iba a acabarla, ¡iba a hacer La biblia 2 versión Xilo!


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La crítica ha apuntado que el humor es clave en la novela.

Al principio empecé escribiendo con el lenguaje normal, entendible. No recuerdo cuál fue la primera frase que puse toda rara y mi mamá se cagó de risa —mis tíos también— y dije “sí, a huevo, es por ahí”, empecé a llenar la novela con este tipo de lenguaje. Para mí es algo maravilloso. Pero la intención jamás fue esa.


ÓA. Pero el tema no se te impone, me imagino que lees los periódicos todos los días y no te pones a escribir de eso.

AX. ¡Ah!, es que mis cortometrajes van de eso. A mí me gusta retratar la situación social que estamos viviendo. Aunque no lo haga en mi literatura, lo hago en cortos… aunque también llevan un guión, entonces sí es literatura.

No me molestaría escribir sobre eso. Los trabajos de la escuela los escribo sobre eso. Por ejemplo, la vez pasada le entregué a mi maestro 20 cuartillas, que eran un inicio de novela, y era de una prostituta a la que raptaban, tenían relaciones con ella 30 veces al día…

Estos temas no me crean conflicto pero tampoco sé por dónde meterme porque no he vivido eso, y no tengo todos los conocimientos necesarios para decir “ah, pues las prostitutas viven así”, entonces ahí tengo que acudir a las redes o a internet. O si bien me va conozco a alguien. Pero casi no.

Por ejemplo en Campeón Gabacho conocía a dos migrantes y ellos me contaban sus experiencias. Entonces, le agregué un montón de ficción y salió esto. Pero si no las tengo, me las invento o las busco. Creo que inventarlas es más padre.

ÓA. Campeón Gabacho es tu primera novela, sin embargo ya has visto mucho de la literatura de nuestro país, ¿es difícil ser escritora en México?

AX. No es difícil ser escritora. Es difícil tener 20 años en un mundo de escritores, creo que eso es porque te empiezan a tirar piedras: que tú no la escribiste. ¡Si yo no la hubiera escrito, no estaría aquí! Y tendría miles de demandas.

Creo que lo difícil es la edad. Nos tratan como “te faltan 20 mil lecturas, te faltan 20 mil películas”, y sí, yo no tengo los años para haber leído todo eso. Mi existencia no me da para haber leído todo lo de un señor de 80 años, pues no.

Creo que esa es la parte difícil. A mí no me molesta escribir, es cuando llega la inspiración, creo que se me da a veces: la página en blanco 3 horas y vámonos, voy a ver una peli. Y a veces se me da “a huevo, es por aquí” y también puede estar mal. Entonces les pregunto a mis tíos o a mi mamá, “¿oye, tú qué piensas de esto?” “No, Xilo, no le entendí” ¡Tanto que me esforcé en esa página y no le entendiste!

Lo difícil aquí —y no sé si en el mundo porque yo desconozco el mundo— es la edad, es que te crean estúpido por tener 20 años. O quizá no estúpido pero como que no has hecho lo suficiente o que no tienes los conocimientos suficientes para crear algo.

Pero se les entiende: si yo tuviera 70 años, quizá estaría frustrada, “no mames, cómo chingaos le hizo”. Eso es lo difícil. Escribir no lo es. O depende de cómo lo hagas. Si eres muy riguroso con lo que escribes y tienes toda una logística de tu obra, pues creo que así está más cañón. Yo lo hice a lo burdo, fui anotando cosas que no quedaron y ya después las uní. Eso fue lo que me costó más trabajo: unir las historias, eso sí estuvo bien cabrón.

Me acuerdo que un día dije “no, ya lo voy a dejar ahí, voy a empezar otra”, ¡porque ya no podía! Pero gracias a comentarios de las personas a las que les tengo mucha confianza, y a mi familia pude hacerlo correctamente. Creo que al final se puso bueno.

De hecho el libro no empezaba así, empezaba como 20 páginas antes.

ÓA. ¿Hay mucha influencia de tu mamá en el trabajo de la novela? Ella es filóloga.

AX. Sí, ella estudió Letras Clásicas, ella me corregía toda la ortografía. Yo daba los teclazos y no me daba cuenta de las comas. Ella me corrigió. Siempre le preguntaba “oye mamá, ¿esta palabra de dónde viene?” y como ella estudió latín y griego era “la raíz… sha la lá, sha la lá”. Me acuerdo que desde chiquita era de “mamá, tengo que definir estas palabras”, y me ayudaba un chingo. Entonces sí, ella tiene mucho que ver en esto. Yo le preguntaba “oye mamá, un sinónimo de esta palabra, un sinónimo, un sinónimo…” ¡y me dio un librote de sinónimos y antónimos!

Tengo un tío que estudió en la SOGEM y él me ayudó a construir más el ambiente y los personajes. Él me decía “¿y si haces esto, Xilo?” y teníamos discusiones y al final llegábamos a un “¡sí, a huevo!”, lo anotaba.

Otro tío —mi tío Orlando— corregía reseñas para un periódico. También le echaba una ojeada. Fue algo mío que quise compartir con mi familia. Y surge bien porque cuando hay apoyo de la familia sale algo bonito, que estar solita. Si yo lo hubiera hecho sola hubiera dicho “¿qué es esto?”, está cabrón.

ÓA. Campeón Gabacho cierra con el Quijote y la Quijota, parece ser un homenaje al lenguaje diferenciado pero también es parte del sentido lúdico que tiene Liborio, ¿consideras importante señalar estas diferencias y hacerlas visibles “Quijote”, “Quijota”?

AX. La RAE dijo que con el “todos” ya son ellas, ellos y hasta gallinas. A mí me gusta mucho hacer las palabras para ambos géneros, creo que no me fijé en eso.


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ÓA. ¿Fue con una idea feminista?

AX. No, no, no. En el premio creían que yo era hombre. Sólo un jurado, que fue Emiliano Monge, creyó que era mujer. Entonces me contaron que tuvieron una discusión de “es mujer. No, es hombre. No, es mujer”.

De hecho yo hice el personaje masculino porque se da mucho en el ámbito del box, porque no hay muchas mujeres que sean reconocidas por el box. Mi tío una vez me dijo “Xilo, si quieres superarte debes escribir por el género opuesto, para que lo conozcas”, entonces así lo hice, porque yo siempre escribía desde el femenino.

Aunque sí he leído críticas que dicen que Liborio es gay. Yo lo percibo bien, no sé si tenga cosas afeminadas pero así lo han dicho varias personas. Yo quería que fuera inocente, no afeminado, tal vez ahí esté la confusión.

ÓA. Yo lo percibo como un personaje de barrio, con toda la inocencia que también permea en los barrios.

AX. Es de barrio, tuvo oportunidades que no pudo alcanzar, que se juntaba con cierto tipo de personas que no tienen un libro en su casa, pero él no está cerrado a leer. Al llegar los libros a sus manos, empieza a experimentar una nueva oleada de imaginación, de meterse en los libros.

ÓA. Y es ahí donde se une con el Quijote.

AX. Claro que sí. ¡Es que el Quijote es muy bueno! No sé si Liborio era el unido o yo era la unida.

ÓA. ¿Qué es el amor?

AX. Creo que es el sentimiento más noble que cualquier ser humano puede tener, sólo hay que ver cómo lo obtienes y cómo lo das porque si sólo quieres recibir amor no es justo.

Hablo de amor familiar y también de amor de noviazgo, o hacia tu mascota o amor a una cosa.

Es la pureza del ser humano, es entrega. Entregarlo todo para recibir poco. No necesitas que te lo devuelvan porque tú ya estás feliz con dar amor a alguien, y puede ser desde un abrazo o un “te quiero” sincero, hasta una mirada bonita, lo que quieras.

Creo que todo es amor en esta vida, porque si no existiera el amor no haríamos libros, si no existiera el amor no habría películas, si no existiera el amor no habría computadoras. Quien hizo el diseño de software fue por amor a lo que hacía.

Creo que estaríamos muy neandertales si eso no existiera. Aunque creo que ellos también amaban. No sé, tendría que preguntarles en mi trascendencia a otra vida.

 ***

Aura Xilonen (Ciudad de México, 1995). Narradora, actualmente estudia la Licenciatura en Cinematografía en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Dirige la productora audiovisual Aura Producciones. Ha escrito Campeón Gabacho, ganadora del Primer Premio de Novela Mauricio Achar, en 2015. La novela ha sido traducida al inglés, francés, alemán e italiano.


qy1nCkrO_400x400* Óscar Alarcón García (1979). Escritor, columnista y periodista cultural. Autor de Polimastia (BUAP. 2008) y Veintiuno. Charla con 20 escritores (Nitro-Press. 2012). Actualmente dirige el sitio web neotraba.com y colabora en el diario El Popular. También es docente de la preparatoria Emiliano Zapata y director de la colección Extra(e)ditados.

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