Volvamos a fabular

La fábula es un sub-género narrativo que se originó hace más de 4,000 años en las regiones mesopotámicas del Oriente Próximo; pero que después tuvo su auge literario en  la Grecia Antigua por el hombre conocido como Esopo.

La vida de Esopo no es muy conocida, pero se dice que fue esclavo de un tal Iadmón por casi toda su vida; hasta que, gracias a su astucia, consiguió su libertad. Posteriormente a eso, Esopo se entregó completamente a la creación de fábulas, dejándonos cerca de 300 escritos que los romanos, como Fedro y Aviano, recopilaron por su gran importancia en la literatura de la época.

Pero: ¿Cuál es el fin de la fábula?

Como parte del arte, su fin único es el de ser arte, de imitar la realidad (como diría Aristóteles); sin embargo, la fábula ha adquirido una funcionalidad secundaria que hasta nuestros días se destaca por su efectividad: enseñar.

Ya en las fábulas esópias, los personajes (animales) imitan comportamientos y costumbres humanas, y se representa una problemática que los protagonistas resolverán de una u otra forma; permitiéndonos a los lectores enterarnos de las consecuencias de sus decisiones, y reflexionar acerca de lo que se hizo mediante la moraleja.

Y fueron varios los fabulistas que se utilizaron esta función para educar a los hombres crueles de sus tiempos. Tenemos como ejemplo a Rómulo, quien, mediante el contraste del bien y el mal, busca moldear las conductas humanas para el desarrollo de una sociedad pacífica y feliz.

Y: ¿Para qué queremos la fábula en el siglo XXI?

A simple vista, podemos notar el gran impacto que tiene la televisión o el internet en los niños desde una edad muy temprana, pero entraremos un poco más a fondo en la psicología detrás de esto.

TV
Foto: PIXABAY

Según el psicólogo Jean Piaget, existen cuatro estados para el desarrollo cognitivo del ser humano: el  sensomotor (0-2 años), preoperatorio (2-6 años), de operaciones concretas (7-13 años), y de operaciones formales (a partir de los 14 años). Durante cada uno, se desarrollarán ciertas habilidades y jugarán papeles importantes los agentes a los que estemos expuestos.

En el primero de ellos, el sensomotor, los agentes serán aquellos que hagan experimentar sensaciones diversas: auditivas y visuales (las que nos enfocamos ahora). Por lo que la televisión, y las plataformas de comunicación más actuales como YouTube, Facebook o Instagram; captarán facilmente la atención de los niños por su diversidad de experiencias sensoriales, pero ¿Dejan éstas un aprendizaje valioso para los niños?

Pues, según experimentos realizados por Bandura (1963), se demostró el poder de la televisión para la adquisición de respuestas agresivas por parte de grupos de niños en su temprana edad.

Esto nos deja una pregunta: ¿Qué hacer?

Aunque algunos organismos gubernamentales, como la UNESCO, sugieren la implementación de una Televisión Educativa (1983); otros como la Universidad de La Sabana (Chía, Cundinamarca), municipio colombiano, optan por el uso de la fábula como instrumento para fomentar a los niños los valores del respeto hacia sus compañero y su entorno mediante la creación y lectura de las fábulas que ellos mismos escriban. Una propuesta interesante que dejó como resultado integridad e identidad con el entorno, mejorar el trato entre los participantes y el respeto a la fauna nativa con la que trabajaron. (Andrade, Castro y Elena; 2002).

Leyendo
Foto: C.E.I.P. Miguel Hernández de Brenes (Sevilla)

Habría que considerar fuertemente el presente que se le está presentando a la sociedad joven e inocente del siglo XXI para su educación, y tomar en consideración otras propuestas educativas en el hogar como la fábula por su carácter natural moralizante.

Para concluir, dejaré una muestra de fábula para que se pueda dar una idea más clara del impacto sobre una mente joven como la de los niños:

                                                                        “Los dos Conejos”

(No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando

el asunto principal.)

Por entre unas matas,

Seguido de perros

(No diré corría),

Volaba un Conejo.

De su madriguera

Salió un compañero,

Y le dijo: “Tente,

Amigo; ¿qué es esto?”

—”¿Qué ha de ser? responde:

Sin aliento llego…

Dos pícaros galgos

Me vienen siguiendo”.

—”Sí (replica el otro),

Por allí los veo…

Pero no son galgos”.

—”¿Pues qué son?”—”Podencos”.

—”¿Qué? ¿Podencos dices?

Sí, como mi abuelo.

Galgos y muy galgos,

Bien vistos los tengo”.

—”Son podencos: vaya,

Que no entiendes de eso”.

—”Son galgos te digo”.

—”Digo que podencos”.

En esta disputa,

Llegando los perros,

Pillan descuidados

A mis dos Conejos.

Los que por cuestiones

De poco momento

Dejan lo que importa,

Llévense este ejemplo.

(Tomás de Iriarte)

Bibliografía de consulta:

Andrade, L., Castro, O., & Delgado, Y. (2002), El cultivo del respeto a través de la fábula (Tesis de pregrado). Universidad de la Sabana, Chía, Cundinamarca, Colombia.

Bizarri, H. (2011), El Esopete ystoriado y las teorías sobre la fábula. Revista de la Universidad de Fribourg. Acta Poética, Nº 32-2, págs. 55-73.

Holtzman, W. & Reyes, I. (1983), Impacto de la televisión educativa en la infancia. París, Francia: UNESCO.

Robles, F. (2010), Fábula literarias de Tomás de Iriarte. Ciudad de México, México: La Guillotina.

Lea: Una catorce con cuarenta

Un comentario en “Volvamos a fabular

  1. Esta pequeña narración nos ayuda a saber como fueron los origenes de la fabula donde inicio como se dio no enseña como se a ido dando a lo largo de estos años nos disen que el fin de la fabula es de imitar pero tambien se destaca por enseñar

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