La dicotomía industria-naturaleza según Tolkien

Diana Salazar Reyes*

La segunda Revolución industrial fue un suceso decisivo en el siglo XX, y por consiguiente para la vida del joven John Ronald Reuel Tolkien. Amante de la naturaleza y temprano escritor, Tolkien no estuvo del todo de acuerdo con las consecuencias de la Revolución.

La Revolución Industrial trajo consigo avances tecnológicos y económicos, aunque a costa del deterioro ambiental. La naturaleza era para Tolkien una inspiración espiritual, ya que su mitología se basa en ella, y surge a partir de ella. No está de más mencionar que la situación socioeconómica de algunas razas de la Tierra Media dependen en su mayoría de la naturaleza, por lo que el respeto que se le tiene es indiscutible.

Por supuesto que Tolkien negaba una relación entre su escritura y su realidad, a pesar de lo que revelan los textos de todo escritor. Entre esas cosas se encuentran ciertas escenas donde la naturaleza de la Tierra Media se ve corrompida por poderes superiores. Tal es el caso de El señor de los anillos, concretamente en Las dos torres: Saruman al crear un “campo militar” a partir de Isengard, arrasando con la vida silvestre del valle de Nan Curunír.


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Tal parece que Tolkien no distingue a propósito entre la maldad y la corrupción de la naturaleza, aspecto que nos hace pensar y recapacitar conforme avanza la lectura.

La industria que conforma el mago Saruman destruye la naturaleza y actúa a favor suyo para crear un ejército de orcos a partir de los árboles y del fuego. Todo ello para poder enfrentarse a los soldados de Rohan.

Tolkien fue inspirado por la realidad conclusiva de la revolución industrial y del inicio de la primera guerra mundial. Birmingham, por decir un ejemplo, fue una ciudad que en los inicios del siglo XX, creció a costa de la naturaleza en la industria textil. Estos hechos rozaron en la ideología política de Tolkien, quien se consideraba así mismo como un anarquista que veía progreso fuera de la modernidad: desde la naturaleza.

Este rasgo indivisible de su vida con su literatura se ve reflejado en la mayoría de sus obras. La tecnología, muchas veces, como el verdadero problema ante la conservación de la naturaleza y del individuo, que debe ser libre según su pensamiento.


* Diana Salazar Reyes (2000) es estudiante de Ingeniería Industrial en la Universidad Iberoamericana de Puebla.

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