Luz y vejez

CC0 Imagen de pixabay.com

Víctor Hugo presenta un texto que hace reflexión acerca de la vejez, la muerte y el nacimiento a partir de la luz.

Víctor Hugo Espino Hernández*

Tu deseo apaga al punto la lámpara que toca con su aliento. ¡No tomes sus dádivas malsanas con manos impuras! ¡Recoge sólo lo que te ofrece el amor sagrado!


R. Tagore

Estoy tumbado en el sillón. Los recuerdos se desplazan perezosamente en mi mente mientras observo la luz tenue del foco, emana incomprensión y desasosiego. Ese círculo medio quebrado, medio obtuso. Confuso como mi pensamiento. Además confío en el aprendizaje sinuoso. Del foco escucho una voz que dice: ¡Naciste! 

El médico golpea mi glúteo, lloro, veo la luz.  

No puedo mirar directamente al foco, mis ojos se queman, se distorsionan, pierdo la vista, un momento quedo ciego. Los recuerdos aparecen: mi niñez allí, un recuerdo desconocido, un padre y una madre, ellos son luces, hijos de la mañana.  

La luz decae, una luz incomprensible, incólume, no es la luz de una luna fresca, joven, tortuosa. Es una luz falsa que me hizo evocar luces amargas. Luces olvidadas, apagadas, suspendidas. Fantasmas. Nada hay ya. Sólo luz.  

Miro al foco apagado, hervido en mis neuronas, fundido en mis recuerdos. La luz es un recuerdo, el recuerdo del nacimiento: ¡Dio a luz!  

Y el placer es luz. Estar prendido, siempre caliente, como un foco que jamás se apaga, no se funde, aunque viejo invento, siempre útil. El foco es un viejo artificio, útil, incomparable, apropiado para usarlo en la oscuridad. Pero un foco sin luz es inútil.  

Llega el momento de la vejez, de la apatía, los dolores de cuerpo, la voz rasposa, vocablos incomprensibles, variables con sus confusiones, palabras ininteligibles. La luz proyecta mis canas blancas: rizos perfectos, sucios, grises que hablan de sabiduría o grises por el desgaste del color, por comprender la luz. Así la luz se desvanece poco a poco, se funde, se descompone, se deshace en mis ojos. La vejez es apagarse. La muerte es apagar el foco. 


*Víctor Hugo Espino Hernández (CDMX/1989) Ha escrito más de veinte ensayos que han sido publicados en revistas indexadas y en blogs literarios, entre los que destacan: Revista Reflexiones Marginales, La sirena varada,  Primera Página, Monolito: revista literaria, Revista Innombrable, Symposium, Acido para llevar, Perígrafo y Seattle Escribe. Ha sido ganador del “I Concurso internacional de aforismos Encarnación Sánchez Arenas” el cual se editó en España por la editorial Playa de Akaba en el 2016. Es fiel discípulo de los escritores Jorge Guerrero de la Torre y Reneé Acosta desde el 2015. Es miembro activo, desde el 2016, del taller de escritura creativa impartido por la escritora y filósofa Reneé Acosta, destacando como alumno notable en ensayo literario, creativo y crítico.
FB: https://www.facebook.com/Vizandro.Hengrenzs

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