Roto

Frida Monroy | Imagen: CC0 pixabay.com

Un cuento tristemente cercano a nuestra realidad.

Llevo los zapatos rotos, la ropa sucia, el cabello quemado y el cuerpo amoratado. Trabajo por las mañanas limpiando vidrios y al medio día debo volver a casa y preparar la comida (si es que puedes llamar comida a cuatro tortillas calientes con chile y medio litro de agua). Todo debe estar listo para cuando mi padre llega a casa. Si es un buen día, el comerá y regresará al semáforo a limpiar vidrios, si no, me arrastrará al cuarto para tocarme y volver a lastimarme. Mi madre nos mira y dice entre dientes que le he quitado a su hombre. Yo no le he quitado nada, él es quien me arrebata las ganas de vivir, mis sueños, la inocencia… y todo. Cada día siento más que este no es mi cuerpo, me pica y me duele, como si algo dentro de mí me exigiera salir de esta piel. Me duele debajo de la falda, entre las piernas, tengo comezón y tiene un olor feo, a veces mi padre me dice que es porque ya tengo su aroma y por eso le pertenezco, entre sus piernas está el mismo olor. Una vez, mientras él me metía esa cosa en mis partes el olor me hizo vomitar y me manché toda la cara, él se quitó de pronto y me golpeo hasta sangrar porque no le había dejado acabar y me dijo que mi hermanito pagaría por eso, así que lo jaló del cabello y le metió esa cosa en la boca mientras mi hermano lloraba. Los llantos y golpes hicieron que los vecinos fueran, pero nadie abrió la puerta. En la mañana, yo seguía sangrando en el piso, no escuchaba nada, veía borroso, me dolía la panza, pero mi padre se había ido, mi madre se había llevado a mi hermano para que no dijera nada y a mí me habían abandonado para que muriera ahí. Después de dejarme una infección, un aborto espontaneo, los genitales desgarrados y el alma aplastada, la gente decía que yo estaba rota, porque había sufrido mucho, pero no saben que yo no estaba rota, cuando algo está roto puedes quitar piezas y a veces construir algo nuevo y en mi ya no había ni una sola pieza que se pudiera recuperar, no estaba rota, yo ya no estaba.


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