Una catorce con cuarenta

Óscar Alarcón | Imagen: portada de Puebla, 19S. La vida sigue. ||

A tres años del sismo acontecido el martes 19 de septiembre de 2017, Óscar Alarcón reflexiona respecto a lo acontecido en su entorno: su área de trabajo, las calles que a diario recorre... la ciudad que ama. Este texto aparece en Puebla, 19S. La vida sigue. (La fecha de publicación original en este sitio es 19/9/19, pero reubicamos la fecha a hoy en espera de que tenga nuevos lectores).

I

Ese día decidí que era conveniente regresar a la comida sana. Ya me había cansado de los tacos en la calle, de las memelas y de los antojitos. A la vuelta de mi casa hay un pequeño mercado en el que te encuentras todo tipo de ingredientes para prepararte una ensalada. ¿Me puede dar una lechuga por favor? El joven que despacha la verdura me regresó la pregunta: ¿de cuál quiere? ¿Romana, orejona…? De eso se trata la cotidianidad. No somos héroes. Hay una línea muy delgada que separa nuestra vida mundana de los acontecimientos extraordinarios, sin embargo, es invisible. Casi nunca la vemos y a veces ponemos un pie sin querer. Otras, alguien nos da un empujón para cruzar la línea.

Alejados de la elección del ingrediente primario para la ensalada, nos miramos a los ojos y aunque jamás he podido determinar la diferencia entre una lechuga y otra, ¿lollo rosso, escarola, trocadero? hubo un silencio que nos hizo mirar a la calle al mismo tiempo. Los dos percibimos un movimiento al que estábamos acostumbrados: seguramente son los microbuses de la ruta 4 que vienen echando carreras para ganar el pasaje, ya casi es la 1:30 y las escuelas cerca de la 31 poniente están por salir, pensé.

Pero frente a nosotros no apareció ningún microbús y tampoco el rugir del motor de otro vehículo se hizo escuchar. Entonces es un camión de volteo, esa idea cruzó por mi mente. Está temblando, dijo con tibieza el chico que de inmediato soltó la lechuga. ¿Sí, verdad? Dije en voz alta como queriendo no confirmar lo que mis pies ya estaban sintiendo. Salimos al mismo tiempo del local: ¿qué pedo?, la grosería en mis labios anunció que las cosas no estaban bien.

II

Son las 2 de la mañana y no puedo dormir. La voz de Danielle Dithurbide me acompaña, como si me arrullara para conciliar el sueño… La perrita Frida ladra. Los televisores de millones de mexicanos siguen la noticia. Un niño, del que no sé su nombre, habla frente a la cámara “es la mejor decisión que he tomado en mi vida, mis compañeros se fueron a la izquierda y yo corrí a la derecha, la escalera de seguridad por la que íbamos a bajar se cayó”. Cristiano Ronaldo envío una playera del Real Madrid al pequeño Santiago, “mi fan número 1”, decía la dedicatoria para el menor que murió ese día. “Estoy debajo de una mesa muy fuerte…” se leyó en la portada del periódico Milenio del jueves 21 de septiembre. Entre Fridas te veas. ¿A qué hora ocurrió todo eso? ¿Televisa hizo que temblara? Las farolas de la prepa donde doy clases eran péndulos que tocaban el techo. El 19 de septiembre dejé de leer, no estoy para la literatura. Mi vecino Arturo iba a la escuela primaria “Enrique C. Rébsamen”, le quitaron la “C” a la escuela que se cayó en Rancho Tamboreo 14300 en la Nueva Oriental Coapa. ¿Quién fue Enrique Conrado Rébsamen Egloff? ¿Fue un héroe nacional? ¿Un corredor de autos? ¿Un actor de cine que hacía películas de lucha libre al lado de Wolf Ruvinskis? No señor, no señora. Fue un educador, de los buenos, o eso dijeron los que le pusieron ese nombre a la escuela, nació en Suiza y llegó a México para que Porfirio Díaz lo recomendara en Veracruz. ¿Se habrá hecho compadre de algún político? Nunca fue secretario de educación. ¿Siguió la escuela de Pestalozzi? El nombre de una mujer desesperada se escucha desde el centro del plantel educativo: Claudia Sheinbaum. En 1985 se cayó un edificio repleto de costureras. 32 años después se repite la historia. Para que la puerta se abriera tenías que poner tu huella digital y la puerta tenía retraso de segundos, ¿cuántas mujeres pudieron salir de ese edificio? Chimalpopoca lleno de coreanas, taiwanesas, panameñas, españolas, argentinas. Son casi las 4 de la mañana y la luz de la televisión me mantiene despierto. Llevo un par de días dormitando. Se escucha el himno nacional y la piel se me eriza. Voy a tardar mucho en recuperarme, pasará mucho tiempo para que deje de llorar cada vez que escuche “mexicanos al grito de guerra…”

III

Momento. Me detengo a pensar en quién es el señor Ritcher y por qué al escuchar su apellido entro en pánico. Escala sismológica de momento. Momento. Reacciono porque el chico que vende verdura se apoya en mi hombro. Volteo hacia la derecha y observo cómo se mueve el edificio del museo del automóvil. A ese edificio le dicen el 1 porque tiene la figura del número, que en este momento se tambalea, parece que se va a caer. Un taxi pasa a toda velocidad por la 3 sur, no tiene la menor intención de detenerse y sentimos que va a arrollarnos. El joven de la verdulería le pide que baje la velocidad. Extiendo los brazos para imitar el ademán pero el taxista no se detiene; en ese momento me doy cuenta de que el chavo tiene unos guantes rojos de plástico para evitar las espinas de los nopales y le grita a su familia que se apure a salir. Ya no tengo señal en el celular. ¿A quién le estaba escribiendo? Apenas hace unos minutos estaba hablando con Ricardo Cartas sobre la película Voraz, estábamos en su oficina en el edificio Carolino.

Los ladrillos de una barda se vienen abajo y el sacudimiento es más feroz. La gente que estaba tomando café en el Bola de Oro salen corriendo, los gritos comienzan: una, dos, tres, cuatro sacudidas y se levanta una nube de polvo. La familia del verdulero ya está afuera, su esposa tiene un bebé en los brazos. Mi vecina se fue corriendo, esa vecina que nunca me saluda cuando entro al edificio y que minutos más tarde me preguntará si estoy bien, recorrió en 10 pasos la distancia que normalmente hace en 30. Momento. Ya no es la normalidad. Las esquinas de Puebla están fracturándose.

El jueves 7 de septiembre tembló mientras estaba acostado. Descubrí por qué me asustan los temblores: me da miedo estar solo en una situación como esta y no poder reaccionar. Es 19. Hubo un simulacro para conmemorar lo que hace 32 años se nos hace presente el día de hoy. 5% era la probabilidad de que volviese a temblar. Trato de recuperar la calma sin éxito porque el movimiento trepidatorio me lo impidió. No existe tal movimiento me dijo un experto. No me importa: se siente igual de feo.

El sonido del momento es a lo que más le pongo atención. No es el movimiento de los cables, tampoco son los gritos de las personas entrando en pánico. No. Es el tremor de la tierra, como si de un gigante que despierta se tratara. Estoy a media calle pidiéndole al asfalto “aguanta, aguanta, aguanta”. Por un momento veo cómo la mitad de la calle se abre y me traga. Bloqueo esa imagen de manera inmediata y me mantengo alerta.

Ya está pasando, me dice la suegra del chico que vende verduras. Nos conocemos desde hace tiempo. Somos vecinos. Las cosas han cambiado desde ese día: a partir de ese momento todos nos daremos los buenos días, las buenas noches. Somos más amables con el otro. La amabilidad del extraño volvió a aparecer por unos instantes. Después, aquello que llamamos normalidad: las mentadas de madre con el claxon, los robos, los secuestros, los feminicidios. Pura y dura normalidad.

IV

Es otra noche de insomnio. La televisión transmite 24 horas al día desde el lugar del desastre. Tenemos asientos de primera fila para seguir torturándonos con las imágenes de un edificio colapsado. La explosión de un edificio, el colapso de otro, se volverán parte del imaginario colectivo, lo mismo que ocurrió con el hotel Regis en 1985. #Verificado19S. Las torres de la iglesia de los Remedios se vinieron abajo. Un dron del noticiero de Javier López Días sobrevolaría un mes después el cerro de Cholula y nos daría la imagen de varios albañiles trabajando sin arneses en las torres. Trato de conciliar el sueño. Imposible. El estadio Azteca no se fracturó, sus columnas resistieron porque tiene un sistema en el que los cuerpos que lo integran se separan. En el centro comercial Angelópolis cayeron varios cristales y está construido de manera similar al Azteca; en un video de YouTube se observa a una señora que renguea cómo salva la vida: apenas alcanzó a quitarse cuando el enorme cristal se hizo polvo en el piso. Carmen Aristegui también dio la noticia de que Frida Sofía estaba debajo de los escombros. Aurelio Nuño ya vive ahí, alerta, pendiente de aparecer poco despeinado ante la cámara. Estaba preparándome para irme a la Universidad, me metí a bañar cuando mi tía me gritó que estaba temblando, salí desnuda, tomé la toalla y todos los vecinos me vieron las nalgas, estaba muy nerviosa. Yo iba por Mariam cuando empezó, los cristales del Famsa se sacudieron y vi cómo la esquina del OXXO se cayó, voy a escribir una crónica sobre esto. ¿Viste el video de Radio Buap cuando estaba el sismo? Me regresé por la computadora porque ahí estaba mi tesis del doctorado. Oye Gil, ¿qué está pasando? Está temblando, Chay, vente para el centro del patio. Izúcar de Matamoros. Atlixco. Cholula. Axochiapan. Tepapayeca. Atzala. “Quiero decirte que a los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé solo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre”, dijo Fernando del Paso en una carta a José Emilio Pacheco, y se lo dijo hablando de tragedias. Recuerdo la cita casi a las 4 de la mañana mientras espero a que vuelva a amanecer para meterme a bañar.

V

Camino en dirección a la prepa Zapata. Los semáforos no sirven. El paletero que atiende la Michoacana se puso a dirigir el tráfico, le ayuda el taquero de la contraesquina. Qué valientes. ¡Pinche gente no entiende! Grita el chavo que apenas unos minutos atrás despachaba tacos y que ahora se enoja porque no respetan su improvisación como agente vial. Camino sobre la 16 de septiembre. Gilberto me dijo que fuera para allá para que no me quedara solo en mi casa. Cerca del parque del Carmen me encuentro a un vendedor de tacos de canasta, pienso que va a ser una tarde muy larga, me detengo y me como una orden que me sabe a nada. No es mi glotonería la que me hace comer sino la idea de que hay gente a la que hay que ayudar y uno debe mantenerse con energía suficiente. Escucho en la radio del automóvil del taquero que dos personas murieron más adelante, apenas a tres calles de donde estoy.

Desvío mi camino y bajo hacia la 2 sur, cerca del museo Amparo, donde también hubo cuarteaduras. ¿Le llamaremos el temblor que fracturó las esquinas de Puebla? Si no se sintiera tanto miedo en el ambiente, diría que es un día de asueto. La gente tomó las calles, camina por donde deberían pasar los autos. Las bicicletas son un medio de transporte eficiente en este momento. Voy tomando fotos a cada uno de los edificios que me encuentro a mi paso y que conozco de memoria.

Llego a la esquina del Sol de Puebla y me sorprende que los negocios en los portales estén cerrados, el resquebrajamientos de una ventana desciende hasta el inicio del arco de entrada a la pizzería que está en la 3 oriente. Apuro el paso y me encuentro con algunos alumnos de la prepa Zapata, los veo asustados. No escondo mi temor y les pregunto cómo están. Me responden que bien y se alejan. El reloj de sol que estaba en el edificio San Jerónimo se vino abajo, me dice Verónica muy consternada. Ya no estaba dando clase, estaba en mi casa pero decidí venir a la Universidad. Me doy cuenta que tuvo el mismo pensamiento que yo al venir hacia el lugar de trabajo. No le pasó nada a nadie, afortunadamente no había alumnos en el patio. La facultad de Psicología de la BUAP tendrá que ser reubicada días más tarde. El edificio San Jerónimo resguardó algunas pertenencias de los maestros y alumnos hasta que protección civil les permitió el paso.

Llego al punto que me interesaba arribar: la prepa Zapata. Todos los alumnos se fueron. El pretil está fracturado. Se me llenan los ojos de lágrimas. Ahí están Gilberto, Eleazar, Rodrigo, Ricardo… me contengo las ganas de llorar y me acerco a ellos. ¿Cómo están todos? Ya se fueron los chavos, en general todos se fueron… sólo quedamos nosotros, me dice Ricardo Valderrama, el director de la prepa. Tenemos que sujetar las partes que pudiesen venirse abajo. Ya tenemos cuerdas, vamos a subir con mucho cuidado. Me detengo a pensarlo un poco, “chingue a su madre”, me digo mientras ya estoy adentro de la prepa. ¿Si no somos nosotros los que cuidamos de este edificio, entonces quién? La casa de las diligencias, el primer telégrafo de América Latina estuvo ahí. La universidad femenina. El instituto Washington. La prepa Zapata… Un edificio del siglo XVI.

Entre Rodrigo y yo subimos la cuerda, para llegar a la azotea se tiene que subir por una escalera más angosta y no vamos a caber los dos. Le digo a Rodrigo que me dé el enorme carrete de cuerda para que lo cargue yo solo. Me lo echo al hombro y subo. Fue la adrenalina la que me impidió sentir el peso. Comenzamos a amarrar el pretil. Pasan las horas.

Tengo varios mensajes en el celular pero no he podido hablar con mi padre que vive en Cholula. ¿Se dan cuenta cómo se pierden las conjunciones cuando la narración se vuelve tensa? Pienso que eso les dije a mis alumnos del taller de cuento la semana pasada. Y también pienso que mi narración no deberá llevar tantas conjunciones porque estoy lo suficientemente tenso para borrarme. Mi padre está bien, en cuanto comenzó a temblar salió del edificio de 4 pisos, vive en la planta baja y estaba lavando los trastes. ¿Señor, señor, señor? Le gritó la vecina del cuarto piso al ver la puerta abierta. Véngase para acá, le dijo mi padre desde la mitad de la calle. La señora ya no pudo caminar, tuve que abrazarla porque se quedó petrificada, la ayudé a caminar. Afortunadamente todos estamos bien. Eso me lo contó mi padre después de varias horas cuando por fin pude enlazar telefónicamente con él, cuando el trabajo de amarrar el pretil en la prepa Zapata se terminó.

VI

No se acaban las historias. Hay miles de tuits. Cientos de estados en Facebook. También hay mucha información falsa. Hay que verificar lo que nos llega y lo que compartimos. Cada estado compartido debe de ser publicado con fecha y hora. Me entero que muchos escritores perdieron su casa, algunos de ellos pidieron ayuda y muchos les tiraron paro. Karen Villeda. Fernanda Solórzano. Ana María Jaramillo. Agustín Monsreal. Luigi Amara. Omar Delgado. Nombres de mis conocidos que están ayudando. No es posible que esto nos esté pasando, me decía a mí mismo. La negación. A la mierda las etapas del luto. Leí cómo Noel René Cisneros –ganador del premio nacional de cuento breve “Julio Torri 2015”– estuvo ayudando, fue voluntario, estuvo pendiente noche y día en las zonas de desastre. Puño en alto. Silencio. Leo sus historias mientras el insomnio continúa. La reconstrucción va a tardar y todo el tiempo siento que está temblando. Un par de comentaristas deportivos caminaron varios kilómetros para ir a ayudar a las personas que quedaron atrapadas. En Puebla no es la excepción. El zócalo es un enorme centro de acopio. Estamos de pie. Temblará nuevamente. La falla de San Andrés viene bajando. Encontraron una falla desde la Calera hasta Angelópolis. Temblará nuevamente y los perros volverán a avisarnos con sus aullidos. Temblará nuevamente y la alerta sísmica nos dará 40 segundos más de vida.

Nos dijeron qué hacer durante un sismo: no corro, no grito, no empujo. Pero no nos han dicho qué hacer después de un sismo.

Y es que temblará nuevamente. Ayer tembló. Hoy tembló. Temblará nuevamente.


*Óscar Alarcón García (1979). Escritor, columnista y periodista cultural. Autor de Polimastia (BUAP, 2008), Veintiuno. Charla con 20 escritores (Nitro-Press, 2012) y Veintitrés y uno. Charlas con 23 escritoras (Nitro-Press, 2018). Actualmente dirige el sitio web Neotraba y colabora en el diario El Popular. También es docente de la preparatoria Emiliano Zapata y funge como editor en Ediciones Escualo.

Contáctanos

vertederocultural@gmail.com

Redes


117 comentarios en “Una catorce con cuarenta

  1. En mi opinión el texto que acabamos de ver se ven a ocurrir muchos hechos en el 19 de septiembre como la caída de edificios, gente que quedo los escombros ,entre otros sucesos.

    Algo que sucedió en ese día fue que todos como mexicanos nos empezamos a apoyar sin importar las ideologías que siempre teníamos.

    Pero ahora aun año del sismo esa unión que estaba entre los mexicanos desapareció y yo me hago la pregunta ¿porque cuando nos pasa algo malo si nos ayudamos y cuando no ocurre no pasa esto?.

    Y para concluir El texto es coherente y fácil de comprender , y me pareció bueno como estaba estructurado.

    Me gusta

  2. Un texto muy interesante.
    Directo y reflexivo ya que me hizo pensar y razonar acerca de los actos que puede ocasionar un desastre de tan gran magnitud ,darte cuenta de todo ,una vida cotidiana que hemos llevado en un segundo puede cambiar.Todos vivimos ese momento, si, ese momento ,en el día menos pensado, la hora menos planeada ,vivimos el terremoto del 19 de septiembre ,en donde lamentablemente se perdieron muchas vidas.En ese momento es donde valoramos y apreciamos realmente la vida.
    Para mí es algo grato ver que un escritor le de interés hablar sobre un tema en donde todos fuimos testigos de aquel suceso tan catastrófico para nuestra ciudad,no a todos nos afectó de la misma manera ya que algunos aún siguen sin recuperarse. pero aún así gracias a eso aprendimos sobre solidaridad un valor que realmente nos hacía falta tenerlo en cuenta . Era tan reconfortante saber que existían mexicanos que no se quedaban con brazos cruzados esperando a que el gobierno hiciera algo para ayudarlos ,no ,ellos mismos se levantaron y se encargaron de levantar a sus hermanos y compañeros con ayuda de centros de acopio ,personas regalando comida, agua y electricidad sin el hecho de tratar de abusar o de cobrar algún impuesto eso ,porque les nacía del corazón y realmente es algo que se debe de valorar.
    Ya ha pasado un año de aquella catástrofe tan terrible que nos hizo abrir los ojos y darnos cuenta que existen personas que aún no se han recuperado al 100 .
    Siguen sin tener una casa algún lugar en donde pasar la noche necesita de las demás personas porque ayer fue por ellas pero mañana puede ser por nosotros
    Así que tú que estás leyendo esto VALORA lo que realmente tienes una cama en donde pasar la noche ,buena comida y salud. Porque así como pasó aquel suceso nos damos cuenta que todo puede cambiar en unos segundos.

    Me gusta

  3. Este texto me puso a reflexionar por sobre todas las cosas que le sucedieron a cada una de las personas, y que cualquiera tiene una experiencia diferente, y que podremos contarlo como el día en que el país se unió para apoyarnos unos a otros; desde ese momento nos dimos cuenta de que vidas solo tenemos una y debemos aprovecharla, por que uno nunca sabe cuando será la última vez que veas a una persona, o cuando será la última vez que tengas un hogar.
    No necesitamos de más desastres naturales para abrir los ojos y darnos cuenta de que nos debemos apoyar ya sea en las buenas como en las malas, pues eso es lo que hacen realmente los mexicanos.

    Me gusta

  4. Sin duda, una reflexion que deja mucho que pensar sobre nuestro comportamiento cotidiano, somos personas tan inmiscuidas en nuestros empleos, tareas, etc. que no nos damos cuenta que los lazos que en un inicio se dan con las personas de nuestro entorno, se van rompiendo debido a lo anterior. Sin embargo, lo que nos deberia de dar vergüenza es que necesitamos de una tragedia para que volvamos a apoyarnos.
    Me parecio una lectura bastante reflexiva

    Me gusta

  5. La narración de este texto, es interesante me hizo pensar que en algunas ocasiones no le prestamos atención por ejemplo a los simulacros, pero que pasa cuando de verdad es un simulacro, una alerta, ahi nadie se ríe o juega, en cambio lloran, unoreflexiona ante estos casos.

    Pero mas que nada debemos de dar gracias por tener a nuestra familia en vida, muchos ya no la tienen, entonces ¿por qué vivir sin respeto, sin solidaridad?
    Muchos de estos valores se han perdido, pero en estos casos todos nos demos de apoyar.

    Me gusta

  6. Este es realmente un texto que me gusto demasiado y que vale la pena leer, muestra como fue vivido el sismo, mas bien el terremoto del 19 de septiembre. Creo que la lectura muestra como nos sentimos muchos de nosotros; sin poder creer lo que estaba pasando, saliendo de esa rutina cotidiana, de aquellos momentos que llamamos normales. Y como con este evento se mostro la solidaridad que los mexicanos formaron… formamos para apoyarnos unos a los otros ante eventos de esta magnitud.

    Me gusta

  7. En lo personal me intereso mucho , me gustó que entre todos se ayudarán y cooperaran me hizo ver lo bueno de las perdonas y me izo recordar al pasado terremoto del año pasado

    Me gusta

  8. NARRACIÓN

    En mi opinión me es muy interesante ya te explica como y que sucedió el día del gran terremoto y a qui como nos lo dice, hizo que todo México y otras partes del mundo se estremecieran con la desagradable noticia.

    Al leer el texto me hace recordar muchas cosas como saber que somos un gran país ya que en esos momentos nunca nos importo el bienestar de nosotros si no también el de los demás.

    Me alegra el recordar que nos unimos todo el país tal vez no todos recogimos escombro pero aportamos con nuestro granito de arena al llevar víveres, ropa y distintas cosas que a nuestros paisanos les hacia falta.

    La angustia, la ansiedad con el miedo se acumula los teléfonos sonando ver caras tristes y llanto de las personas definitivamente nos trauma ron.

    Al tener en cuenta todo esto y ver que el país unido salio adelante me da un gran orgullo el decir SOY MEXICANO

    ¡¡VIVA MÉXICO!!

    Me gusta

  9. Me gusto mucho la lectura porque nos relata lo que sucedion el 19 de septiembre nos muetra su punto de vista sobre el miedo ,el panico que causo el temblor ,sobro las personas que perdieron la vida tras realizar su labores sus actividades cotidianas no ayuda a reflecciónar y a apresciar todo lo que tenemos y prevenir alguna desastre natural .

    Me gusta

  10. Me pareció interesante este articulo ya que nos damos cuenta de que las personas se ayudan una a otra sin importar como sea esa persona.
    También me ayudo a reflexionar del temblor del 19 de septiembre del 2017 ya que nadie esta preparado para estas situaciones, pero sin importar que todo este abajo podemos levantarnos y así es el ser humano siempre busca alternativas para poderse levantar sin importar los obstáculos que se pongan en medio.

    Me gusta

  11. En mi opinión el narrador tiene mucha razón, porque cambiar y ser educado sólo cuando ocurre una catástrofe?, todos debemos apoyarnos y ser apoyados por la sociedad.
    Había muy poca probabilidad de que temblara y cuando hicieron el simulacro para conmemorar el sismo pasado, la mayoría de los alumnos salieron jugando del salón de clases sin ninguna precaución, se lo tomaron a juego o simplemente no tomaron con seriedad la acción , ¿Por qué las personas reaccionan después de la catástrofe?, casi siempre me hago esa pregunta, siempre que pasa algo malo las personas hacen comentarios como: “Debimos poner atención” o “Debimos seguir indicaciones”, pero, ¿por qué no lo hacen cuándo se los indican?, creo que aveces tomamos lo menos importante como importante y lo importante como menos importante.
    Si el mundo pusiera no sólo su granito de arena y algo más, seríamos diferentes ya que todos somos importantes en el lugar donde vivimos y todos necesitamos de TODOS.

    Me gusta

  12. Este artículo me parecio muy bueno ya que nos ayuda y nos hace reflexionar sobre lo que esta pasando cada día…el orgullo de los mexicanos, es más fuerte en la vida cotidiana, pero, como siempre debe de haber algo malo para que nos apoyemos a los demás.
    Hay muchos momentos en que todos necesitamos ayuda de todos sin importar que clase de persona es…durante el tiempo difícil que se vivió a causa del sismo del 19 de Septiembre; nos damos cuenta que uno nunca puede sólo en esos casos, si no que como hermanos que somos debemos de mantenernos unidos…no sólo en esos circunstancias, si no que siempre debe de ser así… dejar lejos los problemas y convivir .
    La forma en que se narra este texto es muy buena y de fácil comprensión ya que nos presenta los hechos de una manera muy reflexiva nos hace ver muchos errores que cometemos como sociedad.
    Ya un año de esta tragedia y si es necesario para que dejen de pasar tantas cosas crueles, en la sociedad, la naturaleza es impredesible, y en algún momento ella se encargará de unirnos de nuevo.

    Me gusta

  13. La narración me parece muy muy buena,
    Como el autor dice, por que apoyarnos ? Por que decir un buenos días? Por que hablarnos bien? Por que hacer todo eso sólo cuando pasa una catástrofe.?
    En mi opinión eso puede ser todos los días, el ser un México más unido un México sólido lleno de personas que estén dispuestas a dar, a ayudar en su totalidad….
    Por qué siempre estar esperando a que suceda algo así.?
    Cuando realmente ocurre algo feo es así cuando realmente nos apoyamos….

    La probabilidad era de un 5% un simple número…Y ese número tan pequeño cuanto perjudicó a nuestro país…cuantas personas fallecidas, cuántas casas destruidas, cuantos huérfanos…

    El no poder comunicarte con tus seres requeridos por la falta de señal en los teléfonos, cuántas angustia, cuanta preocupación.

    Nuestro hermoso México, sufrió tanto y no hay mejor manera de alegrarlo que ver como su pueblo se ayuda, como trabajamos juntos! Como nos volvemos uno sólo.!

    Empezamos a cambiar y ser más unidos desde hoy para que cuando se presente algo similar estemos totalmente preparados para lidiar con ello.!

    ¡¡ Vamos a ser uno sólo!!

    Me gusta

Responder a Alexis Castillo Rojas Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s