Breve retrato de Louise Glück, premio Nobel de Literatura 2020

Imagen: CC(by) Gentileza ||

Este día, la Academia Sueca dió a conocer a la acreedora del Premio Nobel de Literatura 2020: Louise Glück, distinguida poeta norteamericana. Ofrecemos un retrato que muestra, a grandes rasgos, su poética, y algunos de sus poemas más emblemáticos.

At the end of my suffering

there was a door.

The Wild Iris

La multipremiada poeta norteamerica Louise Glück (New York, 1943) ha sido galardonada con el premio Nobel este jueves, en palabras de la Academia sueca: “for her unmistakable poetic voice that with austere beauty makes individual existence universal.”, entre otros de sus premios que preceden el Nobel se encuentran el premio Pulitzer en 1993, The National Book Award for Poetry, Ambassador Book Award for Poetry entre otros.

Entre sus libros más importantes destacan The Wild Iris (1992), Meadowlands (1997), The Seven Ages (2001) y Averno (2006). Poetry Fundation define su poesía como “exploring[1] the agony of the self”. Ciertamente, el “yo” del que habla la cita es difícil de asir durante una primera lectura de varios de sus poemas, mientras que en otros es más evidente la necesidad por desentrañarse a sí misma en palabras, como en “Averno”:

"It is terrible to be alone
I don´t mean to live alone―
to be alone, where no one hears you"

Su poesía esgrime imágenes a cuentagotas y se distingue por la sencillez retórica cobijada por la fuerza de la tradición clásica, fácilmente identificable en su obra. Uno de sus mayores referentes es el ciclo troyano, principalmente la figura de Odiseo en su regreso a casa, Penélope en su eterna espera y Telémaco, quien pasa de la observación pasiva, de niño, a la activa, cuando crece.

Los tres personajes mitológicos son figuras centrales de su poemario Meadowlands (1997), donde aborda el matrimonio desde un ojo crítico, que busca desentrañar las complicadas –y asfixiantes, para las mujeres– relaciones maritales, donde imperan el encierro, la asfixia y la sensación de desagrado por las obsesiones del otro, por ejemplo en “Ceremonia”:

"Una cosa que siempre he odiado
de ti: odio que te niegues
a invitar gente a casa. Flaubert
tenía más amigos y Flaubert
era un ermitaño.
[…]
¿Por qué lo llamas rigidez?
¿No puedes llamarlo gusto
por la ceremonia? ¿O es que tu hambre de belleza
se satisface completamente con tu propia persona?"
(Las traducciones de este poemario citadas en esta nota pertenecen a Berta García Faet)

En el mismo poemario nos encontramos frente a una ardua –pero también ingeniosa– crítica al machismo:

"El gato circula por la cocina
con el pájaro muerto,
su nueva posesión.
 
Alguien debería debatir sobre
ética con el gato, mientras investiga
el asunto ese del pájaro cojo:
 
en esta casa
no experimentamos
la voluntad así."

O en “Parábola de los Cisnes”, donde además ya hay una ferviente crítica al matrimonio como aparato obsoleto y desgastado:

"…En el fango
discutieron un rato, bajo la luz del atardecer,
hasta que la discusión se hizo
lentamente más y más abstracta, y se convirtió
en parte de su canción
después de un tiempo."

En cuanto a la familia de Ítaca, Penélope monologa sobre el hartazgo por la ausencia de libertad a la que la condena la eterna espera: “But who would send such a weightless being / to judge my life? My thoughts are Deep / and my memory long; why would I envy such freedom / when I have humanity?” (“Penelope’s Stubbornness”), y el dilema de saber lo que se espera pero no saberlo al mismo tiempo: “He will return from wherever he goes in the /Meantime” (“Penelope’s Song”), versos atrás, en el mismo poema, Penélope calla para sí misma sus secretos y así Louise le da un giro a la cásica imagen de la Penélope abnegada: “You have done things you shouldn’t / Discuss in poems”.

Telémaco toma el papel de quien ve de cerca la relación de sus padres y no puede más que despreciarlos:

I can look at my parents
impartially and pity them both: I hope
always to be able to pity them.
“Telemachus Kindness”.

En cuanto a The Wild Iris, el libro que la hizo merecedora del Pulitzer, Elizabeth Macklin escribe que el verdadero dilema en el poemario es “the nature of a human identity: Is it divine or is it vegetal, or is it actually somehow human?”.


La crítica norteamericana define su obra como una de las más destacadas en la lírica contemporánea, diferentes críticas, sobre todo, la sitúan a la par de Sylvia Plath en el imaginario norteamericano.

Si bien una buena parte de su obra se encuentra traducida, no se encuentra ampliamente difundida, veremos si en los siguientes meses se reeditan sus obras para alcanzar un mayor público hispanoparlante.


[1] En el texto original el verbo es “explore” pero la ausencia de sujeto para esta cita me obliga a impersonificarlo.

IG.


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