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"Si mi editorial tuviera que publicar clásicos o autores famosos para sobrevivir, preferiría dedicarme a otro negocio": Entrevista a Mauricio Bares

En 2019 entrevisté a los editores de cinco casas editoriales independientes, en la Ciudad de México y en Melbourne, como parte de un proyecto de investigación afiliado al programa de Gestión Ejecutiva del Arte de la Universidad de Melbourne que buscaba trazar un análisis comparativo sobre la conformación, crecimiento y consolidación –o desaparición– de proyectos editoriales emergentes en dos culturas, lenguas y contextos socioeconómicos distintos. Gracias a la información recolectada por los editores entrevistados, el proyecto se concretó a finales del mismo año. 

Aquí compartimos la entrevista realizada a Mauricio Bares, editor de Nitro Press.

AC.

Alejandro del Castillo (AC). ¿Cuál es la esencia y el objetivo principal de Nitro Press?

Mauricio Bares (MB). Nuestro lema es “Nos importan las letras, no los números” [lo más cercano, en inglés quizá sea: “We care about words, not about figures”]. Entendemos que una editorial debe ser un negocio rentable, pero no debe traicionar su compromiso con la cultura y la sociedad de la que emerge. Este compromiso es el de servir como puente entre la obra fresca de sus escritores y los lectores a quienes está dirigida. Estamos seguros de que en la medida en que se cumpla esta labor, el negocio será rentable. Porque la gente quiere leer lo que sus escritores contemporáneos escriben sobre la realidad mutua que les toca vivir. Y la metáfora del puente es correcta en la medida en que mantenemos una relación horizontal entre las tres partes: la editorial, nuestros autores y nuestros lectores. Creo firmemente que en esto radica nuestra supervivencia por más de veinte años en el medio.

AC. De acuerdo con tu experiencia, ¿cuál es el propósito de las casas independientes con relación a la literatura contemporánea?

MB. Es una relación de compromiso. Para mí no tendría ningún sentido pasar por todos los problemas que una editorial debe pasar si no es porque me parece que alguien debe exponer lo que los autores están escribiendo en este momento, nuestra editorial, junto con otras independientes de México, tiene el conocimiento, la experiencia y los contactos para hacerlo. Si mi editorial tuviera que publicar clásicos o autores famosos para sobrevivir, preferiría dedicarme a otro negocio. Que las editoriales independientes nos hagamos cargo de la literatura contemporánea no sólo es una necesidad inherente a nuestro oficio, sino una responsabilidad que las editoriales multinacionales han eludido y que nosotros hemos recogido mientras ellos se concentran en sus best sellers, en crear modas y en evitar lo que yo llamo «géneros editoriales» como son las antologías, las ediciones conmemorativas, los libros de entrevistas y análisis. Ya ni siquiera publican cuentos, que son las narrativas básicas con que nos desarrollamos como especie. ¿Cómo es posible que desechen algo con lo que educamos a nuestros hijos y que nos hizo evolucionar como humanos? El ejemplo más maravilloso son las 1001 noches, donde Sherezada debía contar un cuento por día para sobrevivir.

AC. ¿Cuáles son los principales retos a los que te has enfrentado como un editor independiente?

MB. Hay problemas externos e internos. El primer gran problema que enfrentamos fue externo: la falta de autores afines a nuestros gustos y criterios. La editorial comenzó en 1997 y, gracias a la revista Nitro y a algunos proyectos de gráfica como arte postal y calcomanías, pudimos publicar a más de cien autores, entre ellos a la francesa Orlan, tanto en texto como en plástica, como a Shepard Fairey, el del proyecto OBEY y André the Giant. Pero en términos de libros sólo publicamos siete, con un total de cinco autores. Una editorial no puede sobrevivir sin autores. Y los nuestros, aparte de los publicados, eran muy jóvenes, sin libros terminados, que debimos esperar siete años para que tuvieran una obra madura y digna de publicarse.

El segundo gran problema fue el de establecer una distribución confiable. Y ello sólo es posible montando un departamento de distribución propio y lo suficientemente sólido. No puedes evitar las librerías y sus porcentajes, pero sí al distribuidor. Además, tienes la venta directa por internet o en ferias de libros o presentaciones.

Un tercer problema es la bodega. Tienes que ser lo suficientemente inteligente para encontrar un lugar para almacenar tus libros.

Y el cuarto es hacerte de eco en la prensa. Durante algún tiempo tuve que hacerlo yo mismo, hasta que aprendimos que hay gente que se dedica a eso y que además está interesada en las editoriales independientes. Es un gasto que nuestros libros pueden absorber porque sus precios son bajos.

AC. ¿Qué rol juegan las instancias gubernamentales dedicadas a la cultura en la aparición, consolidación o decaimiento de las casas editoriales independientes?

MB. Es crucial. Las viejas editoriales importantes en todas las lenguas han mutado aglutinándose en grandes consorcios. Han dejado de ser «empresas culturales» con un compromiso hacia su sociedad a través de unir a escritores y lectores. Se han convertido en fábricas de libros, generadores de modas y tendencias, esto es, de acciones antinaturales y ajenas a la sociedad. Los editores independientes hemos retomado el rol social que han tenido las editoriales a lo largo de la historia. Pero no somos hombres de negocios ni empresarios. No contamos con capital ni planes de inversión. Esto lo han visto las instituciones gubernamentales y han creado distintos tipos de apoyo, desde financiero, a través de concursos de proyectos (como el Programa de Fomento y Coinversiones, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), premiación de obras, y espacios específicos en diversas ferias como la FIL Zócalo, donde hace 15 años sólo un stand aglutinaba a varios editores independientes y ahora cuenta con tres carpas, y la FIL de Guadalajara, que cuenta con sendos pasillos en el área nacional e internacional.

Un campo en el que Nitro/Press se ha desenvuelto es el de unirse con editoriales estatales y universitarias para coeditar libros, ofreciendo una mayor calidad en la producción y una distribución nacional, aspectos de los que ellos carecen. Así hemos trabajado con la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y hemos comenzado con la Universidad Nacional Autónoma de México, la más importante del país.

Coeditar un libro premiado es salvarlo de la muerte prematura, porque cuando el premio incluye la publicación, lo que se hace es sepultarlo, pues los institutos de cultura estatales no tienen aparato de distribución. Así hemos rescatado auténticas joyas, provenientes principalmente del Premio Libro Sonorense.

AC. ¿Cuál es el rol de la sociedad –incluyendo lectores, escritores, promotores literarios y gestores culturales– en la vida de las casas editoriales independientes mexicanas?

MB. Es vital porque es el caldo de cultivo de donde emergen las editoriales independientes, para empezar. Y es el medio en el que se va a desarrollar y el fin último de cada libro: llegar a la sociedad. La interacción de todas estas personas quizá se ha facilitado gracias al internet y las redes sociales. Yo nací en 1963. Mi generación y varias posteriores son lo que yo llamo «televisivas» en el sentido de recibir pasivamente algo y aceptarlo sin posibilidad de diálogo ni interacción y, por último, sin cuestionar. Editores independientes han existido desde principios del siglo veinte, pero no es casual que proliferen en todo el mundo ya entrados en el siglo actual, cuando las antiguas editoriales de prestigio se vuelven fábricas de libros, pero también cuando el internet pasa a formar parte de nuestras vidas. De todas las figuras enunciadas en la pregunta, quizá la de manager es la única ajena al mundo del libro independiente, ya que su objetivo es conectar a los autores con editoriales comerciales.

Todos los demás somos, en primera instancia, lectores. Y un gran número de editores independientes somos también escritores, lo mismo pasa con los promotores literarios y con otra figura muy asociada al movimiento independiente y que es vital en un país como México: los promotores de lectura. México es uno de los países que menos lee en Latinoamérica.

AC. ¿Cómo describirías la relación de Nitro Press con sus lectores?

MB. Es una relación cercana. Una de las consecuencias más fascinantes de elegir tu catálogo sin compromisos ni modas ni buscando mayores ventas, es que la editorial comienza a tener fans, se vuelve de culto. La editorial en sí o alguna colección o ciertos autores. Parte del éxito de todos los proyectos editoriales que he dirigido es que mantienen una relación horizontal —para usar el término de moda— con los autores, los lectores, las librerías y las instituciones con quienes trabajamos. Nuestras presentaciones en público son breves, inteligentes y divertidas, sin importar el tema del libro. El autor se siente a gusto y lo contagia al público. Esto inevitablemente va atrayendo a un mayor público.

La originalidad siempre ayuda. Tenemos una colección de novela criminal, NitroNoir, que nos ha allegado un público numeroso, fiel y solidario. También una línea escrita por mujeres con la que sucede lo mismo. Una colección de ediciones conmemorativas, Punto de Quiebre, que rescata obras descatalogadas y les añade una sección de estudio con análisis de nuestros autores. La colección InterView reflexiona sobre la literatura y la cultura mediante libros de entrevistas y ensayos. Todo esto atrae público porque casi nadie más lo hace.

Y en términos de originalidad también entran el diseño gráfico de portadas e interiores. Cada colección tiene sus características de producción (cierta encuadernación, cartulina, etc.) pero ninguna portada sigue un patrón y, sin embargo, nuestros lectores afirman que de inmediato se dan cuenta que es un libro de Nitro/Press.

AC. ¿Cuál es la importancia de la traducción literaria?, ¿has considerado traducir al español algún libro publicado en otra lengua para su publicación en español con Nitro Press?

MB. Una traducción nos pone a conversar con otras culturas a través de sus autores. De esto hablaba en mis primeras respuestas sobre la responsabilidad de las editoriales como empresas culturales, no sólo comerciales.

Sin embargo, veo la traducción como una rama de la edición, como publicar libros infantiles o novela gráfica. Requiere de un aparato propio, alguien que valore qué obras merecen o están en condiciones de traducirse, alguien que pondere al traductor o la traducción indicados, que tramite los derechos, además, es costoso. Nada de esto coincide con el aparato nosotros tenemos como editorial. Las dos únicas traducciones que hemos publicados nos fueron ofrecidas ya con los derechos solucionados, pero la traducción era nula o pésima, al grado que tuve que realizarlas yo mismo. La primera fue un cuento en portugués de Brasil, por Paula Parisot. Pude consultar con ella mis dudas. La pésima fue una muestra de traducción del libro Charles Bukowski: Ellos quieren algo crudo, 30 años de entrevistas, que seguramente estaba hecha con un programa digital. Terminé traduciendo el libro entero, 300 páginas, una experiencia tan fabulosa como extenuante, porque tuve que hacerlo a la par de todas mis responsabilidades dentro de la editorial.

AC. ¿Cuál es la relación que Nitro Press mantiene con librerías, así como con otras editoriales (independientes o no)?, ¿cuáles son los canales de producción y distribución de Nitro Press?

MB. Con las cadenas de librerías nuestra relación es meramente comercial. Con las librerías independientes es de mayor solidaridad, aunque no siempre es así de ellos hacia nosotros, porque no cubren sus adeudos y tenemos que detener operaciones.

Con editoriales comerciales sólo negociamos por obras que no estén a la venta en el momento. Así publicamos las ediciones conmemorativas de Se está haciendo tarde (final en laguna) de José Agustín, y Árboles petrificados, de Amparo Dávila, cuyos derechos negociamos con Penguin Random House México y el Fondo de Cultura Económica, respectivamente.

Con editoriales independientes trabajamos más de cerca recomendándonos autores y compartiéndolos, pero principalmente formando frentes para ganar espacios. Fuimos parte de la extinta Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI), con quienes organizamos las cuatro últimas emisiones de la Feria del Libro Independiente. Ahora somos parte de la LEI: Liga de Editoriales Independientes, con quienes participamos en Vendaval, un festival de editoriaes independientes en varias sucursales de la cadena El Sótano. En grupo hemos conseguido tres carpas en la FIL Zócalo y dos pasillos en la FIL de Guadalajara.

También trabajamos con Storytel, una empresa de audiolibros que contrató ocho de nuestros títulos.

AC. ¿Tienes un modelo operacional o financiero para Nitro Press?

MB. No propiamente establecido. El capital inicial fue nuestra experiencia y nuestro nombre, tanto el de la editorial como el mío como escritor. Nuestras computadoras personales y equipo en general. Tenemos una casa propia donde montamos oficina y bodega. Así que el dinero que había ahorrado para pagar una deuda con Banamex decidí juntarlo con algunos ahorros de mi pareja y socia, Lilia Barajas, quien lleva la parte gráfica, de producción y financiera, y sacamos nuestros primeros títulos de la segunda etapa de la editorial, ya decididos a hacerla funcionar económicamente. Lo siguiente fue mostrar esas publicaciones para solicitar los apoyos vigentes a edición que el Fonca ofrece y que ya mencioné arriba. Y se me ocurrió rescatar ediciones que nacen muertas, como las que realizan ciertas instituciones que cuentan con presupuesto para publicar, pero carecen de distribución, contabilidad, etc., algunas de hecho ni siquiera están facultadas para cobrar por la venta de los libros, así que regalan unos cuantos y los demás se embodegan.

AC. ¿Consideras que las editoriales independientes deben tener una posición ética con relación a la literatura?

MB. Sí. Ahondando en lo dicho anteriormente, el punto es determinar si nos interesan los libros como medios de comunicación humana, de transmisión de conocimientos y cuestionamientos, de dudas, raciocinio, diálogo y debate. La literatura, que es la sofisticación de la necesidad humana básica de contar y compartir con los otros, ha acompañado la evolución de la humanidad. Tenemos la opción de ver los libros desde esta perspectiva o verlos como productos.

AC. ¿Crees que la literatura (como una extensión de la cultura y las artes en general) debiera tener una relación cercana con el mundo comercial?

MB. En uno de esos videos motivacionales que abundan en las redes, el escritor Jordi Sierra i Fabra resume a la perfección algo que todos los escritores, lectores y, por extensión, algunos editores intuimos: “El arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo”. Eso liga muy bien tu pregunta anterior con ésta. Teniendo esto en mente, debemos asumir que los libros y el arte, para darse a conocer en sociedades como las nuestras se debe comercializar. Por lo que creo que es mejor detenerse y replantearlo todo si algún día te das cuenta de que los números empiezan a serte más importantes que las letras.

Alejandro del Castillo

Alejandro del Castillo

Escritor y editor mexicano. Nació en 1987. Fundador y editor del sello Revarena (revarena.com). En 2019 fue ganador del Premio Internacional de Novela Breve Rosario Castellanos por su obra Irineo, publicado por Cuadrivio en 2020. Tiene estudios de posgrado en Australia y estancias acadeémicas durante su licenciatura en Madrid y Quebec.

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