Silvas de los vientos y otros poemas

Dunas de Ancón (Paisaje costeño) - Reynaldo Luza
Caterina Camastra y Yordanys Oliva Llanes son las manos detrás de estos poemas, cuyos versos van más allá de una simple lectura.

Silvas de los vientos y otros poemas

En coautoría con Yordanys Oliva

Verano (controversia)

Se han vuelto las estaciones 
enredos en el cabello,
no sabes si es un destello 
o sus reverberaciones,
por mucho que le perdones 
al hoy que se vuelva ayer
y abrace el atardecer 
las hojas en tu cabeza,
verano que cuando empieza 
no sabes si va a volver.

Yo sé de las estaciones 
y del intenso vapor
que arrastra tanto sudor 
en sus ramificaciones, 
sé de las instalaciones
de una playa descubierta 
que, cuando se pone incierta 
y quiere salir vestida
de primavera dormida, 
el verano la despierta.

Nada es eterno de humano 
ni la ilusión más probada, 
pero del todo a la nada
nos queda siempre el verano.
Por más que luzca lejano 
irlo previendo yo quiero
porque ante el tiempo severo 
podré recordar amable
al otoño que me hable 
un verano pasajero.

Canciones sin armonía, 
playas sin oleaje rudo,
una amistad sin saludo 
y un libro sin poesía, 
es esta la vida mía
desde el último te espero, 
juego con un verdadero
silencio que me estremece 
y mi tristeza parece
un verano pasajero.

Se opacaron los colores 
por el destino inclemente, 
pero promete tu frente
que vendrán tiempos mejores. 
Siempre se guardan más flores 
y si parece lejano
el horizonte, tu mano 
un conjuro despereza 
y enjugará mi tristeza 
como lluvia de verano.

Beso el cielo, veo a Dios 
incómodo en su aposento, 
me alegro por este intento 
que nos resultó a los dos, 
me gasto sobre un adiós 
que nunca se vio lejano
y, cada vez que tu mano 
vuelve a tocarme la frente, 
lluevo sobre lo caliente 
como lluvia de verano.

Reos del lujo (glosa)

Éramos reos del lujo
de una obra en proyección, 
pero no tuve la opción
de repetir el dibujo.

Yordanys

Creímos que solo nuestro 
era el rumbo del destino, 
soñamos un desatino,
el despertar fue siniestro. 
No hubo oráculo ni ancestro 
ni hechizo, pócima, embrujo 
que ante lo que se produjo 
apaciguara el instante:
la soberbia por delante
éramos reos del lujo.

Quedamos a la merced
o, lo mismo, al desamparo, 
vimos de frente el descaro 
sin freno, embrague, ni red. 
Vimos espada y pared 
cerrarse sobre un rincón, 
metimos la salvación
hasta donde la reclamas, 
como los planos en llamas 
de una obra en proyección.

Quise bajar del estrado 
mas ya no hubo escalera, 
quise encontrar la manera
sin que la hubiera ensayado, 
quise ni haber empezado, 
abandonar la función
y rechazar el guion, 
mudar disfraz y lugar, 
quise dejar de actuar 
pero no tuve la opción.

Sostuve así el antifaz 
disimulando la boca, 
sostengo lo que me toca 
con esperanza sagaz.
Toda fortuna es fugaz 
hasta donde te condujo, 
si la suerte se redujo 
como tú puedas la acatas,
no sale igual cuando tratas
de repetir el dibujo.

Caterina

Silvas de los vientos

Vamos a hacer las silvas de los vientos 
de ráfagas, de acento y remolino,
de polvo y de camino 
de recuerdo y de prueba 
de distintos alientos, 
nombre que se renueva
de límpido horizonte o de neblina. 
A los vientos, algunos, los conozco.
Unos por la hermosura sibilina 
de su nombre, unos más
por testarudo, accidentado y hosco 
estremecer de huesos,
resequedad voraz, 
memoria de cerezos
de pétalos volando en las pinturas.
Soy frialdad desde el norte, tramontana, 
un viento sin angustias tan lluviosas
y como vivo sin tumbar las rosas 
florezco amanecido en las mañanas.
Solo un sol sin rupturas 
me despeina las canas,
atemorizo en noches más oscuras, 
pero me ha dado igual
ser tramontana que soplar gregal, 
burlo temperaturas.
También, cuando hace falta, soy levante 
por mí, se dice, hay locos en Tarifa
por el sueño extraviado de un califa 
que se negó al exilio
al soplo desafiante
de las arenas, 
primer domicilio,
un oriente a la vuelta de la esquina.
La costa se imagina 
el eco de las dunas.
Y cuando corro soy, igual, sin agua 
como aliento de fragua
desde áridas fortunas.
Mas mi luz seca nunca ha sido yerta 
por esas leguas de playa desierta
donde nunca he de hacer helar las lunas 
cómplices del amor
no soy solo del norte 
también soy de calor
al sur yo nunca le he dado la espalda 
soy nieve y esmeralda
y soy tranquilidad y soy resorte, 
soy quemadura desde un mediodía 
siempre me voy y llego
lo mismo que un abrego 
lluvioso y eruptando poesía.
Porque es que a veces con el viento llueve 
de abrego tibio, suave,
o de borrasca que azota la nave, 
que sea galerna breve
o súbito bayamo, 
relámpago, reclamo
a la quietud o bien a la sequía
o a la rabia que ignoro todavía 
que se envuelva y revuelva 
quizá hasta se resuelva
o que, más fácilmente, se disuelva
en un momento o en horas de aguacero. 
En gotas me deshago y vuelvo entero.
Vuelvo como los vientos escapados, 
vuelvo frío o caliente
yo vuelvo si me lo pide la gente 
los solteros y los acurrucados, 
frío, empaño cristales,
mientras caliente extraigo los vapores
con presagios y olores
que desde los inicios ancestrales 
me nacen blando y fuerte
me conceden la suerte
de volverme una ola en los mortales.

Te recomendamos

Tú que venías (glosa)

Y eras tú, tú que venías
con paso de agua clara
buscando que te contara
azules melancolías

Rafael Rubiera (Madruga).

Del aire un escalofrío, 
sombra cruzando el portal, 
eco de paño en cristal
y recuerdo de extravío, 
huella de gota en el río, 
romance de valentías, 
brisa barriendo sequías 
del verde nuevo del monte, 
perturbación de horizonte 
y eras tú, tú que venías.

Llegas sobria de atributos, 
abundante de noticias
y el peso de tus caricias
es quien desprende los frutos 
de los árboles astutos
que el monte nos regalara 
porque, frente a lo que ampara 
mis delirios abundantes,
dejas huellas refrescantes 
con tu paso de agua clara.

Llego escasa de adjetivos 
porque soy gente de nombres 
y para hacer que te asombres 
no necesito motivos,
traje mis remos y estribos 
por si los necesitara, 
vengo con voz de alfaguara
y sin haberme tardado 
porque sé que tú has llegado 
buscando que te contara.

A tí me debo, al embrujo 
de tu voz, a tu sonido 
que dejó de ser gemido 
para hacerse voz de lujo, 
mas no es igual el dibujo, 
por extrañas agonías 
son distintos estos días
a los anteriores años
y hay en tus ojos castaños 
azules melancolías.
Ilustradora: Camille Renversade

Melusina y el amante imprudente (controversia)

Problemas de Melusinas 
que tenemos en las fuentes,
de las mujeres serpientes 
que ni siquiera imaginas. 
Se complican las rutinas, 
algo aquí me descontrola 
las escamas de la cola, 
qué fastidio he de sufrir, 
qué difícil digerir
una pipa, una pistola.

Después de la seducción 
de serpiente o de mujer, 
no queda más que tener 
luchas con la digestión. 
Con alguna solución 
debo salir de tu vientre, 
para que se escriba entre 
un disparo y una ola
la historia de esta pistola 
dondequiera que se encuentre.

Yo no sé ni cómo hablas 
cuando ya no tienes lengua,
y me admiras, pues no mengua 
la conversación que entablas.
Si te metes con las diablas 
de aventura a su aposento 
ya ves que llega el momento 
que te van a digerir, 
descuida, vas a salir,
pero cómo, no te cuento.

Yo hablo porque de hablar 
todavía no me privas, 
quedan ilusiones vivas
y fuerzas para luchar.
Yo solo quiero contar
la historia que nadie cuente 
y decir que soy valiente 
ampliamente conocido,
el único que ha salido
del vientre de una serpiente.

No solo sabes hablar 
sino que hablas en verso,
qué divertido el almuerzo 
que hoy me vino a tocar. 
Mira, ocurrente manjar, 
verás, saldrás, no te atranco, 
por destino claro y franco
al sacarte de mi tripa 
tú serás pistola y pipa
con algún huesito blanco.

Yo seré pipa y pistola, 
madera y metal seré
y seré una historia que 
sabrá defenderse sola, 
yo seré la barcarola
que nadie podrá olvidar, 
mientras que a ti, por estar 
buscando mis agonías,
los peces todos los días 
te vendrán a reclamar.

Pero si quieres no es broma (controversia)

Sí quiero, pero si es broma,
si es broma no me pronuncio, 
sí quiero, cuando lo anuncio, 
si quiero quito la coma,
de broma si quiero asoma 
si de broma, forastero, 
entre sombrero y sombrero 
quieres que mire que vieres 
que si de broma quisieres
sí es broma que sí no quiero.

A mí me da igual, en broma 
o en serio, yo lo hago bien, 
mis oraciones también 
tienen punto y tienen coma, 
no titubeo en idioma
para proyectarme un rato 
aquí sin un desacato
que me prive de la brisa 
o te mato de la risa
o de otra cosa te mato.
 
Me matas, dices querer, 
te mato, quieres decir, 
si bromeas con aludir 
aludes sin responder,
si respondiste, fue ayer, 
de ayer a hoy no pudiste 
cuajarle la risa al chiste,
preguntar por la respuesta, 
desenlazarle la apuesta, 
pararle el pico al alpiste.

Yo mato pero no dejo 
detrás a los que no pueden,
aunque cuando más me agreden 
es cuando menos me alejo.
Buscando un trío parejo 
me gradué de remolino, 
en nuestro joven camino 
he logrado descubrirte
y tú prefieres morirte 
para gritarme asesino.

Me estoy pintando los labios, 
por nada pienso en morirme 
y te escucho presumirme 
que te sabes entre sabios, 
desandando desagravios
del orden que desordene, 
por pena que se me apene 
la verdad en laberinto 
mientras los labios me pinto 
voy viendo si me conviene.

Nadie se empieza a pintar 
sin saber lo que va a hacer, 
si se pinta una mujer
sabe lo que va a entregar.
Es fácil diferenciar
entre hambre y mesa servida, 
no pretenda darle huida
a los pensamientos sabios: 
usted se pinta los labios 
porque ya está convencida.

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Yordanys Oliva

Yordanys Oliva Llanes (Güines, Cuba, 26 de marzo de 1998) pertenece a una familia de generaciones de repentistas. Entre sus logros y premios, ha ganado por tres años consecutivos el concurso de improvisación infantil Francisco Riverón, ha sido finalista en el último concurso mundial de pie forzado, ha obtenido en 2019 la distinción Horcón de la Décima y el tercer lugar en el concurso Justo Vega en el marco de la Jornada Cucalambeana. Ha sido instructor de los talleres de improvisación de la Casa de la Décima Francisco Riverón (Güines, Cuba).

 

Caterina Camastra

Caterina Camastra

(Brescia, Italia, 1976). Lingüista, traductora, escritora, docente e investigadora interesada en la historia del teatro novohispano, la poesía tradicional, la literatura comparada, los cruces de géneros y discursos. Vagamundo por vocación, académica por pretexto, Caterina es miembro de la Unidad de Investigación sobre Representaciones Culturales y Sociales (Universidad Nacional Autónoma de México). Fundadora de la Novísima Compañía de Teatro Popular Novohispano “Los Falconi”. Ha publicado dos libros con Ediciones El Naranjo (México), numerosos artículos de investigación en revistas internacionales, y una serie de caligrafías árabes ilustrando “Quinteto de Mogador” de Alberto Ruy Sánchez (Alfaguara, 2015). Es además ganadora del premio “Más allá del silencio” (mejor autora no cubana) en el concurso Décima al Filo 2019 (Cuba).

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