El altar de muertas en la Alameda Central

8M 2022 - Día Internacional de la Mujer - Dossier

Detalle del altar de muertas en el Hemiciclo a Juárez en la Alameda central (2017). Autora: Carla Carpio Pacheco.
Descripción del altar de muertas

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El altar de muertas en la Alameda Central

8M 2022 - Día Internacional de la mujer

El origen de la Catrina estuvo pensado en el contexto de la crítica social a la sociedad porfiriana, pero en la actualidad la imagen de las catrinas ha dejado de lado su carácter político y predomina el carácter festivo. Pero el uso de la catrina en la segunda Marcha de las Catrinas del 1 de noviembre de 2021 contribuyó a darle otra vuelta de tuerca al su sentido original, haciendo notar que, aunque todas compartamos el mismo esqueleto, nuestras muertes no son iguales, ni respecto a los varones, ni entre las mismas mujeres, pues gran parte de feminicidios que quedan impunes en el país corresponde a mujeres de clases populares.

Como parte de la colectiva Sícorax participé en la organización de la segunda marcha, convocada por la colectiva Las del Aquelarre, en la Ciudad de México. La cita fue a las 6 de la tarde, afuera de la Catedral Metropolitana. Ahí, en plena calle, la banqueta se convirtió en vestidor y camerino de las mujeres que estaban terminando de maquillarse y vestirse, así como en escritorio para terminar pancartas de todo tipo. Así, sin siquiera conocernos, la mayoría percibíamos que éramos parte de algo más grande, algo que nos rebasaba y nos incluía al mismo tiempo.

Al grito de “¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!” comenzó el recorrido. La noche ya comenzaba a caer y destacaba la luz tenue de nuestras veladoras. Mientras, las consignas continuaron: “¡Mujer, hermana, si te pega, no te ama!”, gritaban desesperadamente decenas de mujeres que llamaban la atención de los transeúntes, de los vendedores que observaban desde los comercios y de los turistas atentos en los balcones de hoteles y restaurantes. “¡No fue suicidio, fue feminicidio!”, gritaban madres y hermanas de mujeres asesinadas con pancartas y lágrimas en los ojos. 

En mitad de la calle 5 de Mayo se hizo una breve pausa, un minuto con el brazo izquierdo levantado y el puño cerrado. Este gesto, que forma parte del repertorio de la protesta social, se incorporó en esta ocasión como forma de conmemorar a las víctimas del temblor del 19 de septiembre. Evocaba a los rescatistas que levantaron el brazo como señal para guardar silencio y escuchar algún posible sobreviviente entre los escombros. En este caso, el hecho de callar para escuchar fue una manera de hacer más evidente la presencia de decenas de cuerpos, de esqueletos maquillados en la calle.

Detalle del altar de muertas en el Hemiciclo a Juárez en la Alameda central (2017). Autora: Carla Carpio Pacheco.
Detalle del altar de muertas en el Hemiciclo a Juárez en la Alameda central (2017). Autora: Carla Carpio Pacheco.

Después de este acto, la marcha continuó hasta el monumento del Hemiciclo a Juárez, un recorrido de un kilómetro aproximadamente. A pesar de las mujeres policías que impedían el acceso, la comisión de arte reunió flores, veladoras, cruces, pancartas y fotografías de mujeres asesinadas, portadas por las catrinas que arribaban la marcha para realizar un altar de muertas. Mientras tanto, la comisión de medios leyó el pronunciamiento general de la marcha y después cedió el megáfono a algunas familiares de las víctimas que compartían sus casos y la injusticia que los reviste. Después de cada caso, se escuchaba el grito colectivo: “¡No están solas, no están solas!”. Fue como una velación conjunta, un cuerpo colectivo acompañando el duelo, o mejor aún, haciéndolo propio: un dolor impersonal que nos tocaba a todas. 

Además de las comisiones mencionadas, para la preparación de la marcha se conformaron las comisiones de seguridad, encargada de acordonar el contingente separatista y de familiares de víctimas; y la comisión de medios se ocupó de difundir en redes sociales, periódicos y revistas electrónicas la marcha con la finalidad de que se sumaran todas las mujeres que quisieran, con la aclaración de que era un acto político y no un desfile festivo. Al mismo tiempo, la difusión procuraba seguridad para todas las asistentes. El haber colaborado en el proceso organizativo me permitió observar la importancia de estos detalles para la trascendencia de las manifestaciones que convocan, organizan, generan redes y trabajo colaborativo entre mujeres más allá del momento de la marcha.

Quienes participamos en este evento constatamos la política de las emociones puesta en acto; el dolor y la indignación compartidas dieron paso también a la esperanza de hacer presencia con todas esas mujeres en la calle. La imagen de las mujeres esqueleto reclamando justicia no sólo resignificó el paisaje urbano, sino también el imaginario colectivo del altar de muertas y las catrinas.

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Carla Carpio

Carla Carpio

Socióloga y feminista. Forma parte de Sícorax, colectiva de amigas escritoras, maestras, latinoamericanistas y bailadoras. Fb: ColectivaSícorax

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