8M 2022 - Día Internacional de la Mujer - Dossier

Estadio de Querétaro. Fuente: culturaqueretaro.gob.mx
Lucía Di-Bella hace una retrospectiva sobre los hechos ocurridos en el estadio de La corregidora focalizándolo en la violencia patriarcal // Estadio de Querétaro. Fuente: culturaqueretaro.gob.mx
La cancha de fútbol y la guerra son escenarios de protagonismo masculino y al final del día una es la representación simbólica de la otra.

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No bastan las gafas moradas

8M 2022 - Día Internacional de la mujer

Repensar el patriarcado desde una perspectiva sistémica

Había reflexionado sobre un tema distinto para este #8M que sin duda dejaré para otra entrada de esta columna porque apremia. Sin embargo, dados los hechos inverosímiles ocurridos en mi país y estado el pasado fin de semana, he decidido compartir con ustedes otra reflexión y sobre todo, un mar de cuestionamientos personales que además de tenerme abrumada en una tristeza profunda, me han hecho repensar en las implicaciones que tiene desarrollar una mirada sistémica que perciba al género y al patriarcado como un par de ejes opresores medulares, integrados a un sistema mayor de opresiones. Además, esta tragedia me ha hecho cuestionarme por qué sólo nosotras marchamos y por qué y para qué marcho yo.

El performance siniestro del patriarcado en la cancha y la performatividad de la violencia de género escrito en los cuerpos

Cuando el partido comienza, el hincha cae en trance de futbolitis aguda. El fútbol deja de ser un reflejo del mundo para convertirse en el mundo.

Juan Villoro

La cancha de fútbol y la guerra son escenarios de protagonismo masculino y al final del día una es la representación simbólica de la otra. Por ello lo sucedido el pasado sábado en un país en el que la cultura de la narcoguerra machista y la desigualdad está implantada en la médula, era cuestión de tiempo.

El pasado sábado 5 de marzo se enfrentaron en el Estadio Corregidora, en la ciudad de Querétaro, el equipo Atlas de Guadalajara y los Gallos Blancos de Querétaro. A medio partido, un grupo de integrantes de la porra del equipo queretano comenzó a desplazarse hacia donde se hallaba la del Atlas. De un momento a otro comenzaron los golpes y en instantes el pánico.

Familias aficionadas al Atlas tuvieron que huir del estadio, llevando de la mano a los niños sin playera para que no fueran atacados por los hinchas del equipo queretano y aficionados del equipo atacado tuvieron que aceptar playeras de los Gallos para poder huir a salvo.

Lo que sucedió en el estadio no fue una pelea más, fue una masacre, una barbarie y, sobre todo, fue un performance que representó las consecuencias del cada vez más degenerado patriarcado mexicano. Al día de hoy, se reportan más de 17 muertos y la lista de personas hospitalizadas de gravedad es de 26. Revisando la lista de heridos hallé algo particular: todos son nombres masculinos. ¿Cómo funciona el pacto patriarcal? ¿Son estos hombres los que hacen crímenes de feminicidio?, ¿son estos hombres los que asesinan y descuartizan a otros hombres? Leyendo el testimonio en redes de uno de ellos me llamó la atención la siguiente frase, que explicaba una foto con otros responsables y con un tenis ensangrentado: “Solamente publiqué la foto a forma de trofeo, no sabiendo lo que había sucedido realmente”

Y de esta noción del trofeo se desprende otro cuestionamiento respecto al cómo también se escriben en los cuerpos masculinos discursos de odio de género. Muchos de los hombres golpeados a muerte fueron además desnudados y agredidos en los genitales. ¿Qué significa esta forma de violencia en zonas sexualizadas del cuerpo masculino? ¿Cuál es la función simbólica de esta representación? ¿Por qué lo hacen también en los cuerpos femeninos? ¿Por qué esta normalización de violentar los cuerpos y exhibirlos? ¿Cómo la racialidad y la clase cruzan estas construcciones de la violencia? ¿Es coincidencia que esta ola de violencia feminicida esté al alza dentro de una sociedad cada vez más estructurada desde la violencia?  ¿Qué significa esta evolución en el patriarcado mexicano y la aplicación de, como lo define Sayak Valencia, un necroempoderamieto voraz? Y, sobre todo, ¿que podemos hacer? ¿Entender de dónde viene y educar nos corresponde?

Las reflexiones de los medios locales se han desgastado en señalar culpables. En que si los policías no reaccionaron, que si Seguridad Pública no consideró la categoría de “alto riesgo” que históricamente tienen los partidos entre ambos equipos, que el gobernador dice que no hay muertos, que sí se trató de infiltrados de un cartel de Jalisco o huachicoleros. Pero en ningún medio local se ha responsabilizado total o parcialmente al patriarcado estructural.

Pero el día es sobre nosotras…

“Entender el género como algo que atraviesa solamente a cuerpos que son leídos naturalmente como mujeres, es un error impresionante.”

Waquel Drullard

Hoy por la mañana venía escuchando la radio y, después del análisis sobre lo sucedido,  le dieron la bienvenida a la rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro, ella comentó que era triste lo acontecido pero que habría que hablar de otro tema y comenzó a hablar sobre el #8M y sobre la brecha de género, la estadística de mujeres que integran a la comunidad universitaria y los retos de esta brecha.

Y consideré que ese otro tema debería ser analizado desde la misma visión sistémica, reconociéndose como una problemática que se desprende del mismo patriarcado que asesina a mujeres, niñas y adolescentes. Compete a nosotras también generar definiciones de los patriarcados que generan estas catástrofes sociales al interior y al exterior de sus identidades de género. De que la violencia patriarcal se está ejerciendo a diestra y siniestra hacia mujeres, niñxs, trans y hombres, con diferentes características, grados de sadismo y complejidad pero orquestando tras bambalinas desde este sistema cada uno de ellos.

Reflexiono, entonces, que es importante, más allá del ser mujeres y feministas, comenzar a ser más críticas y deshacernos de percepciones simplistas y entender que el patriarcado no viene en el cromosoma XY, sino que se trata  de un sistema incrustado en la modernidad que se alimenta del capitalismo y culturas particulares, que fomentan valores como el individualismo, la lucha, la guerra, la victoria y los trofeos,  la opresión del otro y que pone por sobre todo la posición de poder y el privilegio desde sus propias trincheras de subjetividad y universos simbólicos.

Afirmar que sólo son hombres los que ejercen la violencia por el simple hecho de serlo es simplista y omite por completo la perspectiva sistémica de la construcción del género como una posición respecto a la humanidad, a un deber ser, pero que no sólo responde a masculino y femenino, sino que está entramado por  circunstancias de clase y raza, de territorialización y de condiciones socioeconómicas particulares y de la construcción de la división de género epistemológica que debemos comenzar a analizar más allá del cuerpo y la construcción social de la asignación sexual. Comenzar a plantearnos que, así como existen feminsimos y otras teorías de género, dentro del patriarcado existen clasificaciones distintas, por que no es lo mismo un patriarcado europeo, a un patriarcado mexicano o latinoamericano al que lo cruzan distintas categorías como colonialidad, racialización, capitalismos neoliberales y universos simbólicos cambiantes.

Estamos frente a un momento sin precedentes para demostrar que el sistema patriarcal ya no funciona para nadie, y mientras sigamos pensando que tirar el patriarcado es cosa sólo de mujeres, tragedias como la del Queretaro vs Atlas seguirán ocurriendo, colectivos separatistas que excluyen a personas trans seguirán convocando y dividiendo, con argumentos biologicistas, a los colectivos entre sí y las aulas, foros y congresos del día de la mujer seguirán teniendo puras asistentes mujeres.

Entonces, ¿por qué marcho el #8M?

Mi reflexión no es ajena al 8M y podremos todas tener una percepción distinta. Y aquello que nos une en este territorio liminal de protesta es muy personal, pero si tengo que hablar por mí, diría que:

Marcho por nosotras.

Marcho no sólo para que se reconozca el feminicidio como categoría legal, sino para que deje de suceder.

Marcho para derribar un patriarcado que nos jode a todes.

Marcho para que podamos comenzar a definir con qué debemos suplantarlo.

Marcho por justicia para la asesinadas y desaparecidas.

Marcho por nuestras futuras hijas, pero también por nuestros hijos.

Marcho para que ningún niño vea como un trofeo tomarse una foto con el tenis manchado con la sangre de alguien más.

Marcho por las mujeres trans, para que la rabia contenida de estos hombres no les quite la vida.

Marcho para que a nadie le parezca gracioso o valeroso hacerle daño a alguien más. 

Marcho porque el patriarcado deje de nutrirse de estructuras que lo revitalizan y legitiman Marcho por mi misma.

Marcho por la vida de mi madre y por su libertad y plenitud.

Marcho por la educación de mi sobrina, de mis primas más pequeñas y por la de mis sobrinos para que no tengan la necesidad de validarse ante nadie y para que sean libres del patriarcado internalizado.

Marcho para que mis alumnas lleguen siempre a salvo a casa y para que puedan conseguir los puestos que anhelen con sueldos justos, sin que decidir entre maternar o volverse CEO regional sea un asunto.

Marcho para que se generen mejores políticas públicas, reglamentos y protocolos.

Marcho por mejor educación para las mujeres.

Marcho por educación sexual para decidir y planear.

Marcho por las mujeres que cuidan de nosotros o de quienes amamos a cambio de un sueldo, a veces descuidando a los suyos.

Marcho para que todas las mujeres que trabajan en el hogar tengan seguro social.

Marcho para que lxs niñxs y adolescentes trans que están en su transición hormonal tengan una red de apoyo familiar sólida y amorosa.

Marcho por que no existan más niños ni niñas educados en violencia y que la repliquen como desfogue hacia los otros.

Marcho por el poder de decidir tener o no una familia.

Marcho por la vida.

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Lucía Di-Bella

Lucía Di-Bella

Soy antropóloga, mexicana, virgo ascendente virgo y señora de las plantas. Mis temas de investigación favoritos son la niñez femenina y la relación entre mujer y trabajo. Tengo una iniciativa de lectura y escritura para niñas llamado Proyecto Mandrágoras. Amo leer, viajar, caminar en el bosque, meterme en cascadas, prender palo santo y adoro a mi gatita Circe.

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